31 de diciembre de 2013

Dinoficha: Espinosaurio

Muy bien, estimados lectores. El 2013 está llegando a su fin y quisiera cerrarlo con algo grande. Y ¿qué mejor forma de hacerlo que con la dinoficha del terópodo más grande hasta ahora conocido? Sabrán que me refiero también a un dinosaurio bastante reconocido desde los inicios de este siglo. Así es. Hablo de...¡El famoso Espinosaurio!

Espinosaurio


Localización: África del Norte
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Espinosáurido
Especies: S. aegyptiacus, S. marocannus
Significado del nombre: Lagarto con Espinas
Tamaño: 16 a 18 metros de largo (especulación)
Período: Cretáceo
Dieta: Combinación de Piscívora y Carnívora

Características
El Espinosaurio es un dinosaurio tan bizarro como enigmático. Se conoce sólo por una pequeña cantidad de fósiles, pero su aspecto ha sido descifrado con precisión gracias a algunos registros de fósiles y documentos recopilados. Éstos sugieren que el Espinosaurio era miembro del grupo al que pertenecían el Baryonyx, el Suchomimus y otros terópodos similares, los cuales se caracterizan por poseer mandíbulas estrechas y achatadas, con una estructura similar a la de los cocodrilos. Además de presentar estas características, algunos restos de las mandíbulas del Espinosaurio nos dicen que ésta constaba de una cantidad aproximada de 38 dientes en la mandíbula superior y 30 en la inferior, sumando un total de 68 dientes. Los dientes eran cónicos y poco curvados y, a diferencia de la estructura dental observada en la mayoría de los terópodos, el extremo del hocico del Espinosaurio contenía dientes sumamente largos. Tras éste se situaba una especie de diastema con una escasa presencia de dientes y terminaba uniéndose a los maxilares. Estos pocos fósiles de mandíbula hallados también han permitido calcular que la longitud del cráneo de este animal fue probable y aproximadamente de 1.75 metros, lo que a su vez, permite deducir que el animal completo pudo haber alcanzado una longitud oscilante entre 16 y 18 metros, siendo el mayor terópodo hasta ahora encontrado. Al igual que el Baryonyx y el Suchomimus, es probable que el Espinosaurio poseyera brazos largos y fuertes, provistos de enormes garras curvas, siendo la del primer dígito, particularmente, muy larga y en forma de garfio, además de presentar una cresta estrecha en la parte superior del cráneo. Sin embargo, la característica más destacada de esta criatura y la que le dio su nombre fueron las sorprendentes elevaciones que sobresalían de sus vértebras (Espinosaurio significa “lagarto con espinas”). Éstas están formadas por espinas neurales, algunas de las cuales se extienden casi 2 metros sobre el lomo el animal, formando una estructura ósea similar a una vela o a una joroba en forma de semicírculo.

Descubrimiento e Historia
Los primeros fósiles de Espinosaurio fueron descubiertos en 1912 por el paleontólogo alemán Ernst Stromer von Reichenbach y su asistente de campo, Richard Markgraf, en una expedición realizada a la Formación Bahariya, en Egipto. Su hallazgo incluía huesos maxilares fragmentarios, un dentario incompleto de 75 cm de largo, 19 dientes, 2 vértebras cervicales incompletas, varias costillas, una gastralia, 8 centros caudales y lo más impresionante, 7 vértebras dorsales con largas espinas neurales bien conservadas. Más tarde, en 1915, el mismo Stromer nombró su descubrimiento “Spinosaurus aegyptiacus”, literalmente, “Lagarto con Espinas de Egipto”, aludiendo a la asombrosa longitud de las espinas neurales. Debido a los pocos restos hallados, en su descripción, Stromer ilustró al Espinosaurio como un carnosaurio similar al Megalosaurio, con un cráneo profundo y brazos relativamente cortos. No sería hasta 1989 que Gregory S. Paul propusiera un aspecto diferente para este terópodo. El espécimen de Stromer fue exhibido en Museo de la Alte Academie, en Munich, Alemania, pero lamentablemente, fue destruido junto con el museo en 1944 por los bombardeos en la ciudad durante la Segunda Guerra Mundial. No obstante, algunas fotografías y documentos pudieron recuperarse.

En 1996, un descubrimiento sin precedentes tuvo lugar cuando Dale Russel estudiaba unos huesos provenientes de una formación en Kem Kem, Marruecos. Éstos consistían en una vértebra cervical central, un dentario anterior y otro central y un arco neural dorsal. El único dinosaurio al que parecían asimilarse era al Espinosaurio descubierto casi un siglo antes por Ernst Stromer. De esta forma, Russel lo asignó al género Spinosaurus, aunque propuso que se trataba de una especie diferente a la que llamó “Spinosaurus marocannus”, que significa “Lagarto con Espinas de Marruecos”. Posteriormente, en 1998, junto a Philippe Taquet, Russel describió otro ejemplar que incluía un premaxilar parcial, un maxilar parcial, el vómer y fragmentos del dentario. Este nuevo ejemplar confirmaría la verdadera apariencia del Espinosaurio, sugerida por Paul 9 años antes: un dinosaurio muy similar al Baryonyx, siendo más grande y con espinas neurales de gran longitud.

Más tarde, en 2005, Cristiano Dal Sasso y sus colegas del Museo Cívico de Historia Natural en Milán, describieron otro espécimen proveniente Kem Kem. Este hallazgo, a pesar de que sólo consiste en un premaxilar, un maxilar parcial y partes del nasal, tenía la particularidad de pertenecer a un ejemplar adulto, lo que permitió a los paleontólogos ampliar sus estimaciones para el tamaño del Espinosaurio. No obstante, la imagen del Espinosaurio se definiría aún más con una cresta encontrada en un segundo ejemplar descrito por Dal Sasso ese mismo año.

Elevaciones Vertebrales
La característica que más resalta en el Espinosaurio son las sorprendentemente largas espinas neurales que forman grandes elevaciones en sus vértebras, las cuales podían extenderse casi 2 metros sobre el dorso del animal. La función de estas prolongaciones sigue siendo un misterio para los paleontólogos, pero se han propuesto varias teorías. La más aceptada hasta el momento es que éstas estaban unidas por una fina capa de piel que cubría una serie de vasos sanguíneos, formando una especie de vela. Esta “vela dorsal” pudo haber servido como un aparato biológico de termorregulación que liberaba o absorbía calor gracias a la presencia de los vasos sanguíneos. Otra teoría sobre el uso de esta vela sugiere que ésta servía para comunicación corporal, de modo que pudo haber sido una estructura de coloración brillante, aunque hay quien teoriza que el Espinosaurio pudo haber tenido la capacidad de bombear sangre hacia la vela mediante los ductos sanguíneos, permitiendo que ésta cambiara de color para atraer la atención del sexo opuesto o bien, para intimidar a sus rivales, aparentando ser más grande de lo que es. No obstante, otra línea teórica sugiere que las elevaciones vistas en el lomo del Espinosaurio sostenía, más que una vela, una especie de joroba que le permitía almacenar grasa, dándole al animal la capacidad de acumular grandes cantidades de energía aún cuando no dispusiera de mucho alimento. El mayor exponente de esta teoría es el paleontólogo Jack Bowman Bailey, quien consideró que la estructura ósea observada en las espinas neurales del Espinosaurio se asemeja a la observada en el lomo de animales con joroba, como el bisonte.

¿El Terópodo más Grande Conocido?
A pesar de la escasez de material fósil, recientemente los expertos han sido capaces de realizar varias investigaciones sobre el tamaño del Espinosaurio. De hecho, incluso el ejemplar de Stromer, tratándose de un espécimen sub-adulto, mostraba ser un terópodo de grandes proporciones. Actualmente, algunos expertos le han asignado una longitud de 14 metros basándose en los documentos que aún se conservan sobre éste. Teniendo esto en cuenta, entre las décadas de 1980 y 1990, varios paleontólogos sugirieron que un ejemplar adulto pudo haber alcanzado una longitud cercana a los 15 metros. No obstante, hallazgos y estudios más recientes han dado lugar a estimaciones más osadas. El cráneo parcial descrito por el equipo de Cristiano Dal Sasso en 2005, por ejemplo, pertenecía a un animal adulto y mide cerca de 1.75 metros. Basándose en estas medidas, Dal Sasso y su equipo dedujeron que el animal completo pudo haber alcanzado los 16 o incluso, los 18 metros de longitud, además de llegar a un peso oscilante entre las 7 y las 9 toneladas (algunos, incluso, han propuesto un peso de hasta 14 toneladas), convirtiéndolo en el mayor terópodo conocido, superando al Carcharodontosaurio, con el cual compartió su hábitat, e incluso al Gigantosaurio carolinii, el terópodo más grande del cual se tiene buena evidencia (rivalizando éstos con el T-rex). De acuerdo a estos estimados, la altura de este terópodo oscilaría entre 4 y 4.5 metros hasta las caderas (aproximadamente, 6 metros hasta la punta de la vela). Sin embargo, estas estimaciones y el estudio de Dal Sasso en sí han sido objeto de polémica desde su publicación. Diversas estimaciones para la longitud de esta criatura se han propuesto durante la última década y éstas varían desde medidas moderadas de, aproximadamente, 13 metros hasta los exorbitantes 18 metros propuestos por Dal Sasso y otros investigadores (hasta ahora, las mayores estimaciones sugeridas para un terópodo). Hasta no encontrarse más material fósil de buena calidad, el tamaño del Espinosaurio y su lugar en la escala como el terópodo más grande continuarán siendo un enigma. Aún así, es sabido que el Espinosaurio es uno de los mayores terópodos conocidos por la paleontología, si no el mayor.

Hábitat
El Espinosaurio vivió en lo que hoy es el Desierto del Sahara, en el Norte de África, desde hace 112 a 94 millones de años atrás, a mediados del Cretáceo. Durante ese tiempo, lo que en la actualidad es el desierto más grande y cálido del planeta, estaba compuesto por llanuras inundables, pantanos e incluso pequeñas selvas tropicales. No obstante, también había extensas sabanas, terrenos áridos y bosques secos, en los que abundaban las grandes manadas de saurópodos migrantes, siendo perseguidas por enormes carnosaurios como el Carharodontosaurio. Lo más sorprendente, sin embargo, es que esta parte del continente colindaba con el mar por el Norte, el Este y el Sudoeste. Lo más probable es que el Espinosaurio habitara en las zonas más húmedas, en las que se alimentaba de los peces y animales pequeños que aprovechaban los recursos que proveían estos paisajes. No obstante, debido a la ubicación geográfica de de estas llanuras, la estación seca en las mismas tendía a ser muy intensa, por lo que es probable que los habitantes de estas áreas húmedas y exuberantes, como el Espinosaurio, se vieran obligados movilizarse a las costas marítimas, en busca de su principal fuente de alimento.

Comportamiento
Poco se sabe sobre el comportamiento del Espinosaurio debido a la escasez de material fosilizado. Sin embargo, al considerar que esta criatura, como todos los espinosáuridos, parece compartir varias características con los cocodrilos y que su dieta era mayormente piscívora, los paleontólogos especulan que pasaba la mayor parte de su vida cerca de los grandes cuerpos de agua, alimentándose de los enormes peces que en ellos abundaban y del mismo modo, de los pterosaurios y dinosaurios de pequeño tamaño que se beneficiaban de estos recursos de agua.  En cuanto a su comportamiento social, teniendo en cuenta la probabilidad de que este terópodo haya sido el mayor depredador de la zona, considerando además el tipo de presas del que se alimentaba, algunos especulan que el Espinosaurio fue un animal mayormente solitario y territorial. Si bien es cierto que otros terópodos de gran tamaño tendían a cazar en grupo y que incluso los cocodrilos lo hacen en la actualidad, es de reconocer que el tipo de presas que cazaba el Espinosaurio era muy distinto al de los anteriores. Es decir, mientras algunos carnosaurios grandes como el Carcharodontosaurio debían atacar grupalmente a presas imponentes como el Paralititán y otros saurópodos, el Espinosaurio se limitaba a peces, pterosaurios y dinosaurios mucho más pequeños que él debido a su delicada estructura mandibular, siendo éstas presas por las que es preferible competir que compartir. Es probable, sin embargo, que, durante la época de reproducción, hubiera algún tipo de agrupación en el que se llevaba a cabo la selección de pareja. Probablemente entre los machos surgirían confrontaciones consistentes en mostrar las velas dorsales con el objeto de intimidar a los oponentes y ganar acceso a las hembras. Un macho se reproduciría con varias hembras y, de igual forma, las hembras tendrían múltiples parejas, similar a como ocurre con los cocodrilos. Al finalizar la época de reproducción, estos grupos se dividirían y las hembras quedarían a su propio destino para desovar y cuidar individualmente de sus crías durante un corto período de tiempo.

2 comentarios:

  1. Esta muy bueno.

    En cuanto a la diete el Espinosaurio cazaba varios sauropodos y otras animales de tamaño considerable.

    Las garras tenían casi el mismo tamaño solo la del segundo dedo era un poco mas larga.

    Me gusto y tiene datos muy buenos. Buen Trabajo

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  2. Y por ultimo tenia en la mandíbula 30 o 40 dientes no eran muchos esta es una de las cosas por las que también se asemeja a un cocodrilo

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