30 de diciembre de 2014

Dinoficha: Carcharodontosaurio

Muy buenas a todos, apreciados lectores.

Pues luego de unas pequeñas vacaciones, vuelven las dinofichas. En esta ocasión, cerramos el año con la dinoficha de uno de los terópodos más grandes conocidos, pero también uno de los más intrigantes y misteriosos. La forma de sus dientes inspiró su largo y fascinante nombre y a su vez, le ha dado el apodo de "El tiburón de tierra". Así es, estamos hablando del Carcharodontosaurio.

Carcharodontosaurio


Localización: África
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Carcharodontosáurido
Significado del nombre: Lagarto con Dientes de Tiburón
Tamaño: 12 a 14 metros de largo
Período: Cretáceo
Dieta: Carnívoro

Características
El Carcharodontosaurio es uno de los dinosaurios carnívoros más grandes conocidos, llegando a medir entre 12 y 14 metros de largo, 4.5 de alto y pesando de 4 a 6 toneladas. Sin embargo, su cuerpo era de contextura esbelta, lo que probablemente le daba agilidad. Su cráneo era enorme, llegando a medir hasta 1.53 metros de largo. No obstante, su cavidad cerebral era pequeña aún comparada con la de otros terópodos similares en tamaño, como el Tiranosaurio. Como otros allosauroides, el Carcharodontosaurio tenía una cresta poco prominente que se extendía desde el lagrimal (la parte frontal de la fosa orbital) hasta la nariz. La característica más resaltante en esta criatura eran sus grandes mandíbulas provistas de dientes largos, finos, aserrados y levemente curvados hacia atrás, los cuales estaban bordeados por surcos, siendo este diseño similar al visto en los dientes de los tiburones. De ahí, su nombre (Carcharodontosaurio significa "dientes de tiburón"). Cada mandíbula superior contenía hasta 18 dientes, mientras que en las inferiores se podrían observar hasta 14 dientes, sumando un total de 64 dientes. La estructura de la mandíbula y de los dientes, sin embargo, no estaba hecha para causar una mordida letal, sino más bien, para arrancar grandes trozos de carne, por lo que se sugiere que este animal mataba a sus presas por desangramiento, mordiéndolas una o varias veces hasta que ésta cayera debilitada por la pérdida de sangre. Como todo carnosaurio, el Carcharodontosaurio poseía miembros delanteros relativamente largos en los que presentaba afiladas garras que probablemente utilizaría como arma a la hora de cazar o de luchar. También presentaba patas traseras largas y fuertes con un diseño formidable a la hora de correr, que le permitiría alcanzar quizá velocidades de entre 30 o casi 50 km/h, según algunos expertos.

Descubrimiento e Historia
Los primeros fósiles de Carcharodontosaurio fueron excavados en Algeria, África en 1925 por los paleontólogos franceses, Charles Depéret y Justin Savornin. Estos primeros fragmentos consistían en un maxilar parcial, un nasal y un hueso parietal, algunos dientes, vértebras cervicales y caudales, un ungueal manual, un hueso ilíaco, un pubis, un fémur y un peroné. En 1927, los propios Depéret y Savornin lo describirían como una especie de Megalosaurio, nombrándolo "Megalosaurio saharicus", que significa "Gran lagarto del Sahara". No obstante, en 1931, Ernst Stromer revisaría los fósiles y renombraría a la especie como "Carcharodontosaurio saharicus", literalmente "Lagarto con dientes de tiburón del Sahara" debido a la forma de sus dientes, los cuales eran casi bilateralmente simétricos y tenían bordes convexos, asemejándose a los del gran tiburón blanco de la actualidad. Este primer ejemplar de Carcharodontosaurio fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente, un nuevo espécimen caracterizado por un cráneo parcial fue extraído en 1995 de una formación en Kem Kem, Marruecos por un equipo de la Universidad de Chicago, liderado por Paul Sereno, quien más tarde, en 2007, describiría una segunda especie de Carcharodontosaurio junto a Stephen Brusatte, a la que llamaría "Carcharodontosaurio iguidensis". Esta segunda especie se conoce por varios fragmentos del cráneo y una pequeña porción del esqueleto descubiertos en 1997 en la Formación de Echkar, en Níger.

Tamaño Polémico
Los pocos huesos de Carcharodontosaurio hallados hasta hoy revelan que éste se encuentra entre los terópodos más grandes conocidos. De hecho, cuando Paul Sereno anunció el hallazgo de un nuevo cráneo a mediados de la década de 1990, el Carcharodontosaurio ganó fama como uno de los primeros dinosaurios carnívoros en superar las dimensiones del célebre Tiranosaurio rex. Sin embargo, muchos afirman que el material recopilado no es suficiente para establecer estimaciones sólidas. La parte del cráneo hallada por Sereno y sus colegas en 1995 representa el espécimen de mayor tamaño hasta ahora estudiado. Las reconstrucciones del cráneo completo oscilan entre 1.53 y 1.60 metros de largo. Relacionando estas estimaciones con otras partes del esqueleto y comparándolas con las de otros dinosaurios similares, se cree que el Carcharodontosaurio alcanzaría una longitud de entre 12 y 14 metros de largo, rivalizando en tamaño con el T-rex y con su relativo de mayor tamaño, el Giganotosaurio por el segundo o tercer lugar en la escala del terópodo más grande conocido (siendo éstos superados por el Espinosaurio, cuya logitud actualmente se estima en poco más de 15 metros). Sin embargo, las estimaciones actualmente propuestas para el Carcharodontosaurio son frecuentemente cuestionadas y es necesaria la obtención de más material fósil para corroborarlas y proponer medidas precisas, lo que significa que las dimensiones del animal podrían ser mayores o menores de lo que actualmente se especula. No obstante, no hay duda de que éste es uno de los terópodos más grandes de los que se tiene evidencia.

Hábitat
Lo que hoy es el Desierto del Sahara en el Norte de África, hace de 110 a 93 millones de años, a mediados del Cretáceo, cuando el Carcharodontosaurio habitaba la Tierra, era un lugar muy diferente, cubierto de planicies inundables, ciénagas y bosques tropicales poco extensos. También existían zonas poco exuberantes que incluían vastas sabanas, bosques secos e incluso áreas mayormente rocosas y casi desérticas. Esta amplia diversidad de hábitats probablemente se debió a la ubicación geográfica del continente en aquel entonces, así como al hecho de que el norte del mismo colindaba con el mar por el Norte, el Este y el Sudoeste, dotándolo de un clima más variado. Es probable que el Carcharodontosaurio habitara las zonas menos frondosas, pues sería aquí donde abundaban las presas más grandes que incluían saurópodos como el Paralititán y el Rebbachisaurio. Probablemente, también daba caza a terópodos más pequeños como el Deltadromeus y el Rugops, por nombrar algunos ejemplos. Del mismo modo, ocasionalmente encontraría competencia en otros depredadores de gran tamaño, como el Sauroniops, con el cual estaba estrechamente emparentado y posiblemente, en el Espinosaurio, el cual lo superaba en tamaño y probablemente poblaba las zonas más húmedas y que por lo general, se concentraba en presas distintas a las suyas, aunque no es de sorprender que en circunstancias adversas, es posible que se desataran enfrentamientos entre estos dos titanes con el objeto de ganar acceso a una fuente de alimento común.

Comportamiento
Es poco lo que se conoce sobre el comportamiento del Carcharodontosaurio. Sin embargo, al considerar el tipo de presas con las que compartía su entorno y al compararlo con otros dinosaurios similares, muchos paleontólogos sugieren que éste se reunía en pequeños grupos de dos o más individuos. Este estilo de vida grupal no sólo le ayudaría a abatir grandes presas como el Paralititán y otros saurópodos, sino que le facilitaría el cuidado de sus crías. De hecho, hay quien sugiere que estos grupos podrían tratarse en su mayoría de clanes familiares. No obstante, existe controversia sobre esta teoría y hay quien sugiere que debido a la hostilidad de su entorno, el Carcharodontosaurio preferiría adoptar un estilo de vida solitario y un comportamiento territorial. Los partidarios de esta línea de pensamiento sugieren que el Carcharodontosaurio se limitaría a cazar presas similares o menores en tamaño, como los ornitópodos, los terópodos más pequeños o incluso saurópodos jóvenes que no superaban la mitad del tamaño de los adultos. Es probable que de asumir esta conducta, la reproducción se llevara a cabo con mucha cautela y que una vez efectuada, las crías quedaran temporalmente bajo el cuidado exclusivo de la hembra, de forma similar a lo que ocurre con algunas aves y cocodrilos en la actualidad.

22 de octubre de 2014

Secretos del Deinocheirus Finalmente Revelados

Bueno, seguro que muchos recordarán la entrada "Deinocheirus:De Ornithomimosaurio a Anatomomosaurio" publicada el pasado verano y ya están al tanto del nuevo aspecto del Deinocheirus, pero hoy el material que nos revelaría la extraña apariencia de este animal ha sido oficialmente publicado y el resultado es mucho más sorprendente de lo que imaginábamos.

Ilustración de Michael Skrepnick

El autor primario del artículo, publicado en la revista Nature, es Yuong-Nam Lee del Instituto de Ciencias Geológicas y Recursos Minerales de Korea.

Anteriormente, se nos había anunciado que este dinosaurio tenía una peculiar elevación en las espinas neurales y un cráneo pequeño, angosto y desdentado, pero aplanado y extendido en el frente, siendo diferente al de cualquier otro terópodo. Pero el artículo de Lee y sus colegas nos dice aún más.

Ahora sabemos que el Deinocheirus era un animal de 11 metros de largo y 6 toneladas de peso con mandíbulas inferiores relativamente profundas. Sin embargo, la forma de su cráneo y su tamaño con respecto al resto del cuerpo indica que éste no estaba hecho para ejercer demasiada fuerza.

 Los nuevos fósiles sugieren que el Deinocheirus no era estrictamente carnívoro, como la mayoría de los terópodos. La forma de su cuerpo no lo hacía un corredor rápido, como sus relativos, por lo que es poco probable que fuese capaz de perseguir una presa huyente. Además, el diseño de sus mandíbulas desdentadas no era el apropiado para un depredador.


Según Lee, el Deinocheirus se alimentaba principalmente de vegetación blanda. Sobre todo, de plantas acuáticas. Su pico está perfectamente diseñado para arrancarlas, mas no para masticarlas. No obstante, el hallazgo de 1,400 de piedras dentro del torso de los especímenes ofrece una respuesta más clara de cómo el animal se alimentaba. Este hallazgo llevó a los expertos a teorizar que como algunas aves y otros dinosaurios herbívoros, el Deinocheirus ingería piedras para moler la vegetación en su estómago, adoptando éstas el nombre de "gastrolitos".

Pero eso no es todo. Restos de peces fueron encontrados entre las piedras. Esto apoya la idea de que Deinocheirus era omnívoro y que aparte de plantas, también se alimentaba de peces y otros vertebrados pequeños.

De acuerdo a este planteamiento, es posible que las "manos terribles" que le dieron su nombre fuesen utilizadas para excavar en busca de alimento o atraer ramas altas hacia su boca, como se ha sugerido para los therizinosaurios.

El equipo de Lee también demostró que los huesos al final de la cola del Deinocheirus estaban fusionados en una sola estructura llamada "pigóstilo", la cual es común en las aves modernas y funciona como soporte para plumas largas en el extremo de la cola. Teniendo esto en cuenta, los expertos ahora indican que es probable que el Deinocheirus tuviera una especie de "abanico de plumas" al final de su cola.

Sin embargo, el misterio del Deinocheirus sólo está empezando a aclararse. Aún hay muchas interrogantes por responder y numerosos secretos por revelar sobre este asombroso terópodo. 

Fuente: 
http://phenomena.nationalgeographic.com/2014/10/22/deinocheirus-exposed-meet-the-body-behind-the-terrible-hand/

6 de octubre de 2014

T-Rex: ¿Monarca Solitario o Dinasta Sociable?

Saludos, estimados lectores.

 Como ya saben, hoy es 6 de octubre y Mundo Terópodo se complace en presentar una entrada dedicada a nuestro querido rey de los dinosaurios en el Aniversario #109 de su descripción y nombramiento. Este año, hablaremos de un tema bastante controversial sobre el comportamiento del Tiranosaurio: ¿Adoptaba éste un estilo de visa gregario o prefería vivir como un ermitaño? Pero antes de comenzar...
Dicho esto, ahora hablemos sobre el comportamiento social del T-rex.

Durante mucho, se ha visto al T-rex como un cazador solitario y altamente territorial, pero en tiempos recientes, una nueva imagen está saliendo a la luz. Ésta consiste en que el Tiranosaurio rex pudo haber empleado una conducta social más compleja y que incluso, haya practicado la caza colectiva. Sin embargo, ¿cómo pasó el T-rex de ser un violento acechador solitario a una criatura sociable?

La idea surgió tras una serie de impactantes descubrimientos que han tenido lugar durante los últimos años. Hasta el día de hoy, se han identificado varios yacimientos de fósiles de grandes terópodos en los que se han encontrado huesos de múltiples individuos de la misma especie en la misma zona. Entre éstos, resaltan las camas de hueso en las que se han encontrado conjuntos de diversos individuos pertenecientes a la familia de los tiranosáuridos, como el propio T-rex.

A partir de 1997, por ejemplo, comenzaron a extraerse huesos pertenecientes a numerosos esqueletos de Albertosaurio en el Parque Provincial de Dry Island Buffalo Jump, en Alberta, Canadá. Posteriormente, en 2000, en la Formación Nemegt en Mongolia, se encontró un depósito de múltiples esqueletos de Tarbosaurio, siendo éste uno de los parientes más cercanos del Tiranosaurio. En cada uno de los casos, el yacimiento resalta por la presencia de individuos de diversas edades, además de por la escasa o bien, ninguna presencia de fósiles de otras especies. Estos hallazgos llevaron a paleontólogos como Philip Currie, quien dirigió estas expediciones, a pensar que como sus parientes, el Tiranosaurio quizá se haya movido e incluso, haya cazado en grupos. Esta hipótesis comenzó a fortalecerse cuando un conjunto de cinco esqueletos de T-rex fue descubierto en Montana también en el año 2000, aunque bien esta vez no se trataba de una cama de huesos como en los casos anteriores, sino que los especímenes se encontraron a poca distancia unos de los otros.

Representación de un par de Albertosaurios de Dinoraul de renderosity.com

Sin embargo, siempre ha habido un problema con esta teoría y es que no existe prueba alguna de que los individuos en realidad hayan convivido grupalmente. Hay quien piensa que la acumulación de los esqueletos en los lugares donde fueron encontrados pudo deberse a que un fenómeno natural, como una inundación haya arrastrado los cuerpos hasta el lugar o que incluso los haya sepultado mientras los animales aún vivían. No obstante, tampoco existe evidencia de que este haya sido el caso, por lo que la idea de la conducta gregaria en estos dinosaurios no ha sido descartada. En cambio, esto ha generado un intenso debate entre los científicos que continúa hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente se encontró una nueva pista que podría inclinar la balanza.

En octubre de 2011, un par de huellas de terópodo fueron descubiertas en la Formación Wapiti de Colombia Británica, Canadá. La forma de las huellas y su edad permitieron identificarlas fácilmente como las huellas de un tiranosáurido. Cuando continuaron excavando, se encontró una tercera huella en la misma secuencia. La búsqueda continuó el siguiente año cuando más huellas fueron descubiertas, pero esta vez encontraron algo inesperado. Ya no se trataba de una secuencia de huellas, sino de tres secuencias distintas una al lado de la otra (separadas por 2.4 y 5.5 metros una de la otra) en direcciones paralelas. En otras palabras, es probable que estas huellas hayan sido dejadas por tres animales que se movían juntos. Por supuesto, hay quien piensa que estos animales, a los que se les ha dado el nombre de Bellatoripes fredlundi, no necesariamente dejaron las huellas al mismo tiempo, sino que una de las secuencias pudo haber sido hecha minutos, horas o incluso días después de la otra, mas para muchos, el hecho de que éstas sigan un patrón en paralelo es indicativo de que estos tres tiranosáuridos andaban en grupo.

Huellas de Bellatoripes 

Si bien es cierto que el descubrimiento de estas huellas no resuelve el misterio, representa una prueba más confiable de comportamiento gregario en este tipo de dinosaurios con relación a la mayoría de los hallazgos hechos hasta el momento. Pero aún si se probara que los responsables de las huellas hayan conformado un grupo que se movilizaba gregariamente, ¿cómo saber por qué lo hacían? Es decir, ¿cómo saber si se trataba de una familia, de individuos en busca de una pareja o más impresionante, de una presa potencial?

Es muy difícil contestar estas preguntas aún con suficiente material para fundamentar semejante teoría. Y si este es el caso de especies de las que se puede sugerir que se movían en grupo a partir de material encontrado, ¿cuánto más polémico es el caso del T-rex? De hecho, esto nos lleva a otra pregunta que de hecho, quizá sea la más importante: ¿Para qué vivir en grupos sociales?

Tal vez, la respuesta no la hallemos en el registro fósil, sino en el mundo salvaje de la actualidad. Muchos animales viven en grupo principalmente como una medida de protección. De esta forma, proveen mayor seguridad en especial, a los individuos más jóvenes y aumentan las probabilidades de supervivencia de las generaciones futuras, pues es de notar que todos los animales, incluyendo a los grandes depredadores, tienden a ser más vulnerables durante la juventud temprana. Este patrón de conducta ha resultado muy efectivo y existen pruebas de que ha sido implementado durante millones de años. Es probable que de igual forma, el Tiranosaurio rex y sus relativos convivieran en grupos sociales con el propósito de brindar protección a los jóvenes y así garantizar el desarrollo de la próxima generación, pues su entorno estaba repleto de amenazas para sus crías. No obstante, coexistir en grupo implica pensar y actuar como grupo y es aquí donde se hace inevitable la pregunta: ¿Es posible que los tiranosaurios cazaran en manada? De ser así, ¿Por qué un depredador ápice como el Tiranosaurio rex practicaría la caza colectiva?

Imagen tomada del documental Dinosaur Revolution

Hoy en día, es común ver algunos depredadores en la cima de la cadena alimenticia aglomerarse en grupos sociales al menos, ocasionalmente. Por ejemplo, tenemos cocodrilos, tiburones, cetáceos (específicamente, orcas), leones e incluso, aves de rapiña que trabajan en conjunto para capturar o derribar presas que de otra forma, resultarían muy difíciles de cazar ya sea porque son demasiado fuertes, rápidas o grandes.

En el caso del T-rex, la situación no era muy diferente. De hecho, se podría decir que era peor. En su ecosistema habían ceratópsidos que se defenderían con cuernos y ankylosaurios con mazas óseas en la punta de la cola que podían golpear con una fuerza de dos toneladas y media. Si bien es cierto que un T-rex contaba con las herramientas necesarias para hacer frente a estas presas, es de tener en cuenta que aún para el depredador en la cúspide de la cadena alimenticia, cada enfrentamiento con una de éstas podría ser el último. Especialmente, si lo hacía de forma solitaria. A la hora de defenderse, estos tipos de presa podrían causarle heridas graves o incluso una muerte instantánea.

Ilustración de Mohamad Haghani

No obstante, el contar con refuerzos podría aumentar sus probabilidades. Mientras un miembro del grupo distraía a la presa, otro podría asestar un golpe mortal. También podrían separar a los miembros más débiles de las manadas y acorralarlos, facilitando la cacería. Por otra parte, es de notar que presa que no se defiende, huye, lo que implicaría una persecución. Entre estas presas, entrarían los hadrosaurios y también otros dinosaurios más pequeños que abundaban en el entorno del T-rex, como los ornithomimosaurios, troodóntidos, ovirraptóridos e hypsilophodóntidos, que si bien no tenían muchas defensas contra un gran depredador, lo compensaban con un diseño corporal hecho para la velocidad. Para un Tiranosaurio adulto, sería muy difícil seguirles el paso. De hecho, perseguirlos representaría un riesgo, pues una caída a toda carrera podría ocasionarle heridas severas. Al practicar la caza coordinada, sin embargo, la captura de estas presas sería más sencilla. Un miembro del grupo podría conducir a las inadvertidas presas hacia los otros y de esta forma, acorralarlas y capturarlas. Ahora bien, esto requeriría de tácticas de caza coordinada, lo que lleva a la interrogante: ¿Tenía el Tiranosaurio la astucia para emplearlas? De hecho, ¿tenía siquiera la inteligencia para adoptar una conducta social compleja?

Ilustración de Brian Franczak

Según algunos paleontólogos, la respuesta a estas preguntas es afirmativa. Tras observar resultados de CT-Scans del endocasto del cráneo de varios tiranosaurios, los científicos no sólo notaron que el cerebro de éstos era tres veces mayor al de otros dinosaurios de la época, sino también que tenía la potencia suficiente para emplear un comportamiento grupal coordinativo.

Partiendo de esta premisa, Philip Currie incluso se atrevió a concluir que estos animales se reunían en grupos familiares con un orden social estructurado en el que cada miembro desempeñaba tareas determinadas. Los miembros más jóvenes proveerían la velocidad y se encargarían de perseguir a la presa y de conducirla hacia los adultos, los cuales proveían la fuerza y estarían encargados de derribarla. Sin embargo, hay quien piensa que de haberse movido y cazado en grupos familiares, los tiranosaurios quizás, no adoptaban un orden social tan sofisticado, sino que todos los miembros del grupo asumirían roles similares, como ocurre con algunos cocodrilos y aves en la actualidad. No obstante, algunos sugieren que es posible que estos clanes fuesen liderados por  un individuo o bien, una pareja dominante.

Imagen tomada del documental Dino Gangs

Sin embargo, si bien es cierto que el T-rex y sus parientes tenían los atributos necesarios para llevar una vida social compleja, hay quien se pregunta si éstos vivían en grupo o si sólo se conglomeraban durante un período determinado. Algunos creen que el Tiranosaurio se reunía en parejas durante la época de reproducción, las cuales permanecerían unidas hasta que las crías nacieran o bien, hasta que éstas maduraran lo suficiente como para valerse por sí mismas.  Algunos incluso sugieren que éstos permanecerían viviendo en un grupo familiar hasta que cada miembro del clan empezara a verse el uno al como competencia. Otros inclusive opinan que estos grupos estaban unidos de forma permanente, contando con individuos de diversas generaciones. No obstante, es de tener en cuenta que cada una de estas líneas de pensamiento es producto de la especulación.

Ilustración de Luis V. Rey

Entonces,  ¿vivía y cazaba el Tiranosaurio en manadas? Responder a esta pregunta no es una tarea fácil. Pese a la cantidad de pistas encontradas que sugieren que este gigante adoptaba un patrón de vida gregario, existe mucha polémica sobre el asunto y si en algo coinciden los expertos es en que para determinar el comportamiento de un animal extinto, hace falta mucho más que estudiar sus fósiles y deducir teorías a base de éstos, lo cual no facilita la búsqueda de una respuesta. De hecho, es posible que el tiempo haya enterrado la contestación a esta interrogante, aunque también lo es que el propio tiempo la desentierre eventualmente.

Sin embargo, una  cosa es clara: Un Tiranosaurio rex es una fuerza a tener en cuenta, pero un grupo de ellos sería una a considerar dos veces... o quizás, varias más. Si en algún momento, un nuevo descubrimiento nos ofrece una prueba sólida de conducta gregaria en esta fascinante bestia, podremos estipular que el T-rex pudo haber sido más letal de lo que habíamos pensado.

Fuentes:
  1. http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-1388574/Tyrannosaurus-rex-hunted-bloodthirsty-packs-researchers-claim.html
  2. http://phenomena.nationalgeographic.com/2014/07/23/tracks-hint-at-the-social-life-of-tyrant-dinosaurs/
  3. http://news.bbc.co.uk/2/hi/science/nature/965609.stm

27 de septiembre de 2014

El Espinosaurio a Través de la Historia

Hola, queridos lectores.

Primero que nada, quisiera agradecer a Cristian González por darme la idea de publicar esta entrada. En segundo lugar, también quiero agradecer a todos los lectores y seguidores del blog, pues es gracias a ellos que continuamos creciendo e innovando el mismo con más y más información sobre estas fabulosas criaturas que nunca dejan de fascinar nuestras mentes hasta el punto de que hoy me sienta complacido de anunciar que Mundo Terópodo está celebrando su quinto aniversario. Una vez más, gracias a todos por sus visitas y por su interés en el contenido de este, su blog.

Ahora, con la "Revolución del Espinosaurio" en pleno auge, hablemos un poco sobre cómo ha ido cambiando el Espinosaurio, así como nuestra percepción sobre esta magnífica criatura a través de la historia.

Cuando fue descubierto en Egipto por el reconocido paleontólogo alemán, Ernst Stromer von Reichenbach en 1912, el Espinosaurio rápidamente se convirtió en toda una sensación. Para el propio Stromer, este gigante era un enigma y los pocos huesos encontrados también dejaban claro que era una criatura como ninguna otra. De hecho, no había nada parecido a este animal con lo que pudiera compararse, así que los científicos y artistas de entonces no tenían ninguna referencia sobre su aspecto. Debido a esto y a la escases de material, Stromer partió de la información disponible hasta el momento. Las mandíbulas y algunos dientes encontrados eran clara prueba de que se trataba de un dinosaurio carnívoro, las vértebras dorsales presentaban extensas espinas neurales, indicando la presencia de una estructura prolongada en el lomo y el propio tamaño de los huesos sugería que el animal era enorme. Así que Stromer utilizó estas características y las asoció a los estándares de la época, imaginando e ilustrando al Espinosaurio como un carnosaurio parecido al Megalosaurio, pero mucho más grande, alcanzando una altura de entre 9 y 10 metros y con una enorme vela en el lomo.

Ilustración del Espinosaurio de Stromer de 1936

Esta imagen fue aceptada por la comunidad científica y propagada por los medios durante las siguientes décadas, algunos incluso sugerían que la inusual estructura en el lomo de la criatura la obligaría a movilizarse utilizando sus cuatro patas debido al peso que ésta generaría sobre su cuerpo, pero como era de esperarse, no faltaba oposición a esta idea.

Ilustración de Giovanni Caselli

A través de los años, el Espinosaurio fue acoplándose a los descubrimientos y estudios que eventualmente iban cambiando las ideas que teníamos sobre la postura, locomoción y apariencia de los dinosaurios, pero con frecuencia fue visto como un carnosaurio de 12 metros de largo con vela.

Ilustración de John Temperton

No sería hasta el año 1988 (76 años después de su descubrimiento) que Gregory S. Paul compararía al Espinosaurio con un nuevo dinosaurio descubierto en Inglaterra en 1986, el Baryonyx walkeri. El Baryonyx era un dinosaurio peculiar, ya que, como el Espinosaurio en su tiempo, presentaba características poco comunes y no apreciables en ningún otro dinosaurio terópodo... Excepto uno. Basándose en algunas observaciones hechas por Philippe Taquet, Paul señaló múltiples similitudes entre el Baryonyx y el Espinosaurio, incluyendo sus mandíbulas similares a las de los cocodrilos y sus dientes cónicos y poco curvados, estableciendo una conexión entre ambos y clasificándolos en una misma familia: Spinosauridae, nombre basado en las publicaciones de Stromer en 1915 (Al establecer una nueva familia cladística, se utiliza el nombre del primer organismo clasificado en ella. En este caso, el Espinosaurio por haber sido nombrado antes que el Baryonyx). De esta forma, Paul supuso que el Espinosaurio, como el Baryonyx, tendría un cráneo estrecho y achatado de forma tubular. No obstante, sus señalamientos no fueron aceptados a la ligera, por lo que el Baryonyx tuvo su propia familia (Baryonichidae) durante una década y el Espinosaurio (al cual se le relacionaba más con el Acrocanthosaurio) mantenía la suya. Esto cambiaría en 1996, cuando Philippe Taquet y Dale Russel describieron un nuevo ejemplar de Espinosaurio que incluía fragmentos de la mandíbula superior, lo que confirmaría los planteamientos de Paul. Como la del Baryonyx, las mandíbulas del Espinosaurio eran estrechas y achatadas, indicando que ambos dinosaurios no sólo eran similares, sino que estaban emparentados. Así, Paul Sereno publicaría la relación entre los dos dinosaurios bajo la familia propuesta por Paul cuando en 1998 anunció el descubrimiento de un nuevo miembro de la misma, el Suchomimus tenerensis, encontrado en las cercanías de yacimientos de Espinosaurio, aunque en rocas más antiguas. Sereno dividió a la familia en dos ramas: Baryonychinae (entonces representada por el Baryonyx y el Suchomimus) y Spinosaurinae (entonces representada por el Espinosaurio y otro espinosáurido encontrado en Brasil descrito en 1996, el Irritator challengeri), destacando algunas diferencias entre los géneros que la conforman, entre las que destaca el tamaño y la distribución de los dientes y la contextura craneal. Tras estos descubrimientos,el Espinosaurio ya no era representado como un carnosaurio, sino como un Baryonyx con vela, imagen que no tardó en popularizarse.

Reconstrucción del Espinosaurio basada en la representación del Baryonyx de G. S. Paul

Ilustración de Felipe A. Elías

Ahora se sabía que el Espinosaurio era una criatura muy diferente a la que se imaginó en un principio, pero algo aún no quedaba claro. En 1997, el paleontólogo norteamericano, Jack Bowman Bailey sugirió que la peculiar estructura en el dorso del Espinosaurio en lugar de una vela, pudo haber sido en realidad, una joroba. Bailey hizo alusión al parentesco anatómico entre las largas espinas neurales en las vértebras dorsales del terópodo y las elevaciones vertebrales apreciadas en la columna vertebral de varios mamíferos actuales, como el bisonte y sugirió que el patrón visto en las vértebras del Espinosaurio se asemejaba más al de éstos que al de reptiles primitivos con vela, como el Dimetrodón, el Edaphosaurio o el Arizonasaurio. Según él, esta estructura le ayudaría a almacenar energía en un ambiente hostil. Una teoría similar había sido propuesta por el mismo Stromer a principios de ese siglo. No obstante, estudios y descubrimientos posteriores, revelaron que el hábitat del Espinosaurio no era nada parecido al actual Desierto del Sahara de donde suelen provenir sus fósiles, sino que era un mundo muy húmedo, exuberante y rebosante de vida, por lo que la idea de una joroba que proporcionara un suministro energético comenzó a perder vigor, aunque bien, no fue del todo desechada.

Ilustración de IRIRIV de Deviantart

Pero buscar respuestas con el material disponible era casi imposible, pues los restos hallados hasta el momento en realidad, no proporcionaban mucha información sobre la apariencia del animal, ya que sólo consistían en pocas partes del esqueleto y éstas a su vez, consistían en material muy fragmentario. Por la misma razón, hubo también mucha polémica sobre el tamaño que alcanzaba el animal y en adición a eso, ninguno de los fósiles pertenecía a un ejemplar adulto, lo que dificultó llegar a un consenso. La mayoría de las estimaciones rondaban entre los 12 metros de longitud propuestos desde hacía varias décadas hasta los 15 metros de largo, mas es de notar que la mayoría de estas estimaciones no fueron científicamente publicadas. No obstante, en 2005, nuestra visión del Espinosaurio tomó un giro cuando Cristiano Dal Sasso publicó la descripción de un morro incompleto, pero con una particularidad no vista en otros fósiles previamente hallados. Se trataba del primer hueso de un Espinosaurio adulto jamás encontrado. Luego de una serie de cálculos y comparaciones, Dal Sasso expuso unas nuevas estimaciones oscilantes entre los 16 y los 18 metros de largo para la enigmática bestia, siendo las mayores propuestas para un terópodo.

Pero eso no fue todo. Debido a la escases de material, siempre se utilizó material de otros espinosáuridos para reconstruir a este misterioso titán. Las representaciones hechas hasta el momento partían mayormente de la fisionomía del Baryonyx y el Suchomimus, ya que éstos se conocían por más material. Con la publicación de Dal Sasso, sin embargo, se comenzó a ver un Espinosaurio más diferente al Baryonyx y más parecido al Irritator especialmente, en lo que respecta al cráneo, pues Dal Sasso basó una buena parte de su reconstrucción en la estrecha relación entre el espinosáurido brasileño y el gigante africano, utilizando el material de Irritator para rellenar algunos de los huecos. Si bien es cierto que ambos dinosaurios al pertenecer a géneros distintos, presentan múltiples diferencias entre sí, generando un margen de error en estas reconstrucciones, es de tener en cuenta que dado el material disponible y la estrecha relación entre estos dos géneros en comparación con los que conforman la rama de los baryoniquinos, éstas constituyen la representación fisionómica más cercana a la posible apariencia del Espinosaurio. Además, el descubrimiento de otro espinosáurido similar encontrado en Brasil en 2011, el Oxalaia quilombensis, muestra indicios de que las diferencias entre los espinosaurinos no son tan marcadas.

Ilustración de Steveoc86 de Deviantart

Pero por cada nueva pieza del rompecabezas que se encontraba, aparecía otro hueco por llenar. Desde un comienzo, una de las pocas cosas que se conocían de esta bestia era que tenía largas espinas neurales en las vértebras dorsales que formaban una estructura semicircular sobre su lomo y en general, no hubo discordia sobre el diseño de la misma, ¿o sí?... Pues la verdad es que sí. A pesar de que hubo consenso entre muchos sobre la forma en que Stromer había interpretado la posición de las vértebras dorsales, no todos estaban acuerdo. Por esa razón, a través de los años, esta estructura ha experimentado múltiples cambios y ha sido objeto de diferentes interpretaciones de acuerdo distintas investigaciones sobre la anatomía del animal. De ahí que nunca hubo mucha seguridad sobre la distribución exacta de las vértebras que conforman la misma. Muchos analistas coincidían en que ésta adoptaría una forma semicircular, no muy diferente a como originalmente la propuso Stomer en sus documentaciones.

Ilustración de Gregory S. Paul

Otros la ilustraban de forma similar a como se veía en otros dinosaurios con una estructura parecida encontrados en la misma zona geográfica, como el Ouranosaurio.

Ilustración de Lukas Panzarin

Algunos otros sugerirían que la estructura se extendería prácticamente, por toda la columna vertebral, incluyendo el cuello y la cola.

Ilustración de Scott Hartman

Y otros propondrían arreglos en los que las espinas neurales serían más alargadas a medida que se acercaban a las caderas y que a partir de ahí, experimentarían un grado de reducción más notable.

Ilustración de Jaime A. Headden

Cabe destacar, sin embargo, que éstos son sólo algunos de los ejemplos más comunes de una amplia gama de interpretaciones. Y si algo éstas dejaron claro es que las reconstrucciones de este misterioso dinosaurio están lejos de una que pudiera considerarse como definitiva. De hecho, tan recientemente como hoy, el Espinosaurio está experimentando no una, sino varias transformaciones.  Éstas son producto de nuevos descubrimientos que se han estado realizando desde hace algunos años.

Todo comenzó en 2008, cuando un puñado de fósiles llegó a las manos del paleontólogo marroquí, Nizar Ibrahim. Tras una búsqueda exhaustiva, el pasado año Ibrahim y un equipo encontraron el yacimiento de esos fósiles, donde hallaron más piezas. Este nuevo material ha proporcionado pistas que una vez más, cambiarían radicalmente nuestra percepción del Espinosaurio. En primer lugar, las estimaciones de la longitud de la criatura propuestas por Dal Sasso en 2005 se han reducido a poco más de 15 metros. Otro cambio anatómico apreciable se ve en la distribución de las espinas neurales y con esto, ha cambiado también la forma de la vela dorsal, la cual ahora se representa de manera cuadriforme y estando más elevada en los extremos, formando una especie de surco en la parte superior al centro de la misma y siendo distinta a toda percepción previa. No obstante, quizá lo más interesante es que el nuevo ejemplar incluye varios huesos de las patas en buen estado de preservación, revelando que el Espinosaurio había desarrollado adaptaciones propicias para un estilo de vida semiacuático. Entre ellas, destaca el hecho de que las patas traseras eran notablemente cortas con relación a las de otros terópodos y compuestas por huesos densos, además de que los huesos pedales eran aplanados, siendo similares a los de algunas aves de pesca de la actualidad y estando de esta manera, perfectamente diseñados para la natación. Es probable que mientras el animal aún vivía, la planta de sus patas contuviera una especie de membrana, como la vista en las patas de los cocodrilos, los pingüinos, los albatros y otros animales que suelen pasar un tiempo considerable en el agua, lo cual no es de extrañarse al considerar que desde mediados de la década del 2000, ya se habían estado descubriendo pistas que indicaban que este dinosaurio había desarrollado una estrecha relación con el agua.

Ilustración de Davide Bonadonna

Paul Sereno, publicador secundario del estudio, señaló que el Espinosaurio era más parecido a los cocodrilos de lo que se había pensado anteriormente, indicando que era una criatura altamente dinámica en el agua, pero no muy activa en tierra, donde necesitaría apoyarse sobre sus cuatro patas para moverse debido a la ubicación del centro de masa en su alargado cuerpo y a la corta longitud de las patas traseras. No obstante, esta imagen no tardó en ser refutada y fue aquí donde empezó a surgir más de una versión de la nueva apariencia del Espinosaurio.

Ilustración de Davide Bonadonna

Tras ver el nuevo estudio, Scott Hartman notó que las medidas de la nueva reconstrucción no parecían coincidir con las publicadas en el artículo y así hizo unas correcciones en el modelo, aumentando las proporciones de las patas y la región pélvica un 27% para ajustarlas a los valores indicados en el estudio, resultando en una representación que si bien, no presentaba patas traseras tan largas como las de otros terópodos, le daban un diseño anatómico que le permitiría asumir la postura bípeda al moverse sobre tierra. Hartman e Ibrahim se han mantenido en contacto desde entonces y han estado aclarándose sobre los procesos de medición.

Arriba: La versión del Espinosaurio de Sereno e Ibrahim
Abajo: La versión de Hartman
(Ilustración editada por Scott Hartman)

Esto ha levantado mucha polémica, pero también ha llevado a nuevas observaciones, entre las que resaltan las del paleontólogo italiano, Andrea Cau, quien ha expuesto una serie de hipótesis apoyándose en los nuevos descubrimientos. En una de ellas, sugiere una nueva postura consistente con la reconstrucción de Sereno e Ibrahim en la que establece que de ser correcta, el Espinosaurio podría moverse sobre sus patas traseras sin mayores dificultades.

Representación del Espinosaurio de Andrea Cau

De acuerdo a Cau, al asumir una posición parecida a la apreciable en los pelícanos actuales, el centro de masa del animal no estaría ubicado en un lugar muy diferente al de otros terópodos, mas posicionar el cuello de esa forma requeriría fuertes ligamentos adheridos a las espinas neurales para soportar el peso de la cabeza. Sin embargo, es de notar que esta teoría no ha sido científicamente acreditada.

Los científicos y artistas aún continúan buscando respuestas sobre la apariencia y el estilo de vida de este gigante utilizando como referencia todo el material disponible. Los nuevos descubrimientos van aportando cada vez más piezas de este complejo rompecabezas, pero aún hay muchos huecos por llenar. Hasta el día presente, la imagen del Espinosaurio continúa cambiando, así como nuestra percepción sobre él y esto está lejos de terminar. A medida que se continúe estudiando esta fascinante y enigmática criatura, su aspecto irá transformándose y también, nuestro concepto sobre ella. Si las interpretaciones de los científicos y analistas hoy nos llevan a ver al Espinosaurio de dos, tres o cuatro diferentes maneras, ¿de cuántas más lo veremos mañana? ¿Qué otras transformaciones experimentará esta bestia en el futuro? Pero más importante, ¿Se descubrirá algún día la verdadera apariencia del Espinosaurio? Bueno, sólo el tiempo dará las respuestas a estas interrogantes.

Fuentes:
  1. Libro "Predatory Dinosaurs of the World" de Gregory S. Paul
  2. Copia del artículo "New information on the skull of the enigmatic theropod Spinosaurus, with remarks on its sizes and affinities." publicado por: Cristiano Dal Sasso, Simone Maganuco, Eric Buffetaut y Marco A. Mendez
  3. http://blogs.scientificamerican.com/tetrapod-zoology/2011/11/16/the-discovery-and-early-interpretation-of-spinosaurus/
  4. http://www.smithsonianmag.com/science-nature/was-spinosaurus-a-bison-backed-dinosaur-12849430/?no-ist
  5. http://qilong.wordpress.com/2011/02/22/spinosaurus-a-hint/
  6. http://www.uchicago.edu/features/massive_hunter_prowled_waters_edge/
  7. http://www.skeletaldrawing.com/home/theres-something-fishy-about-spinosaurus9112014
  8. http://www.skeletaldrawing.com/home/aquatic-spinosaurus-the-authors-responsd9182014
  9. http://theropoda.blogspot.it/2014/09/spinosaurus-revolution-episodio-ii-ode.html
________________________________________________
Como nota, indico que en algún momento estaré actualizando el post anterior (La Nueva Cara del Espinosaurio) con información que ha sido publicada recientemente, incluyendo más detalles sobre los comunicados de Hartman e Ibrahim y sobre las nuevas hipótesis de Andrea Cau.

Saliendo un poco del tema, parece ser que el Espinosaurio ha sido la estrella del blog este mes, así que podríamos decir que durante septiembre celebramos en Mundo Terópodo "El Mes del Espinosaurio". Un interesantísimo mes, debo agregar.

Y bueno, cierro esta entrada anunciando que estaré revisando y editando algunas de las entradas antiguas, ya que me parece que es hora de actualizar la información en varias de ellas. Aunque como sabrán, esto no es algo que se pueda hacer de la noche a la mañana. En fin, los dejo con esta imagen como motivo de la celebración de nuestros 5 años y como una muestra de agradecimiento.

12 de septiembre de 2014

La Nueva Cara del Espinosaurio

Bueno, seguro que muchos recordarán el "Fan-Favorite Post" de este blog, "La Verdadera Cara del Espinosaurio". Pues hoy, luego de más de cuatro años de su publicación, podríamos decir que el artículo tiene su secuela, pero esta secuela podría implicar reescribir a su predecesora y prácticamente, todo documento que se haya escrito sobre el Espinosaurio hasta la fecha.

En nuestra última entrada, hablamos sobre la exhibición, "Espinosaurio: Gigante Perdido del Cretáceo", la cual inició hoy, en Washington DC, Estados Unidos. Mencionamos que en ésta se presentaría una nueva reconstrucción basada en nuevo material que cambiaría la forma en que hemos visto al Espinosaurio durante años y concluimos que este enorme terópodo pudo haber sido aún más fascinante de lo que creíamos... Y así es.


Pero antes de conocer al nuevo Espinosaurio, cabe destacar que aún quedan algunos huecos por llenar. De hecho, según Paul Sereno, quien anunció la recuperación de los nuevos fósiles, con el nuevo material encontrado, la cantidad de fósiles encontrada del animal comprende cerca de un cuarto o un tercio del esqueleto, así que para reconstruir al nuevo Espinosaurio, los expertos utilizaron material previamente descubierto, fósiles de otros espinosáuridos y por supuesto, deducción y especulatición además de los nuevos fósiles para rellenar los puntos faltantes. Sin embargo, es posible que en un futuro próximo, se descubran varias de las piezas restantes, como sugiere la propia historia de estos nuevos hallazgos.

La recuperación de los nuevos fósiles de Espinosaurio se remonta al año 2008, cuando el paleontólogo marroquí, Nizar Ibrahim recibió una caja de un nómada con algunos fósiles algo inusuales para él, resaltando uno en forma de cuchilla con una línea rojiza que parecía entrecruzarlo. El año siguiente, durante una visita al Museo de Historia Natural de Milán, Italia, Cristiano Dal Sasso, quien había descrito una serie de fósiles de Espinosaurio en 2005, le mostró a Ibrahim algunos huesos pertenecientes a la especie, con lo que se convenció de que los fósiles que había recibido el año anterior pertenecían a la misma criatura. Así, regresó a Marruecos, donde junto con su colega, Samir Zouhri, decidió ir en busca del nómada que le había dado la caja para preguntarle el lugar de dónde obtuvo los huesos, consciente de que ahí podría encontrar más fósiles del misterioso dinosaurio. Así, el pasado año ambos se dirigieron al lugar donde Ibrahim lo vio por primera y única vez hasta entonces. Sin embargo, no tenían ninguna referencia de éste, de modo que la búsqueda parecía en vano hasta que un día, mientras tomaban té en una cafetería a punto de darse por vencidos, el nómada se presentó ante ellos, reconociendo a Ibrahim, quien no demoró en pedir que los guiara hasta el lugar del yacimiento y así, meses más tarde, Ibrahim y un equipo regresaron al lugar en busca de fósiles con resultados exitosos. Ibrahim no sólo recuperó más huesos que según muestran estudios histológicos, pertenecen a un único ejemplar, sino que también confirmó que se trataba de la misma criatura que anteriormente le fue mostrada en Italia. Ahora, con el sitio de excavación ya identificado, es probable que más material sea descubierto en tiempos subsiguientes. Mientras tanto, el material recuperado recientemente nos brinda más detalles sobre este enigmático dinosaurio terópodo. Éste incluye varios fragmentos del cráneo, algunas vértebras del cuello, del lomo y de la cola, nuevos fragmentos de las espinas neurales, algunas costillas, huesos de las caderas bien preservados, algunos pocos huesos de las patas delanteras y una gran cantidad de huesos de las patas traseras, incluyendo fémur y tibia bien conservados, además de los huesos pedales.

Ayer, el nuevo material fue publicado en la revista "Science Magazine" y junto con éste, la nueva representación del Espinosaurio.


En esta imagen, se utilizan colores para especificar el origen de los huesos a partir de los cuales se reconstruyó el esqueleto. Los huesos en rojo indican el material recuperado por Ibrahim durante la última expedición. Los amarillos son huesos recuperados de expediciones previas a Marruecos. Los de color naranja son aquellos recuperados por Stromer en 1912 (basados en los documentos disponibles). Los verdes representan el material inferido a partir de otros espinosaurios. Los azules son los huesos restantes y están inferidos a base de especulación. El punto rojo en frente de las caderas indica la ubicación del centro de masa del animal.

Ahora bien, si algo alguna vez quedó claro sobre el Espinosaurio es que era un animal exótico y bizarro, mas el resultado de estos nuevos descubrimientos le da un nuevo significado a estas palabras. Hasta ahora, no había nada en el registro fósil que nos hubiese conducido a esta imagen. En general, siempre se consideró que el Espinosaurio no era muy diferente a un terópodo estándar en términos de diseño corporal, pero ahora vemos que su anatomía no era tan estandarizada después de todo. En cambio, lo que vemos ahora es que a parte de la vela dorsal que le dio su nombre y de las clásicas características distintivas de los espinosáuridos, el Espinosaurio tenía un cuello y cola notablemente largos, un cuerpo esbelto con relación al de otros terópodos de gran tamaño, caderas reducidas y patas traseras considerablemente cortas, lo cual lo hace diferir aún más del resto de los terópodos. Sin embargo, cabe destacar que no todos consideran correctas las nuevas dimensiones de las patas y de los huesos de las caderas. Sott Hartman hizo hoy un análisis preliminar de las proporciones y encontró que las estimaciones de la reconstrucción de Sereno no son consistentes con las propuestas en el artículo, habiendo sido reducidas un 27% en el modelo, lo que significaría que las patas traseras y la región pélvica en realidad, habrían sido un poco más grandes, lo cual haría que el Espinosaurio fuese más parecido a otros terópodos o al menos, más concorde con la imagen de Davide Bonadonna mostrada en el post anterior.

Ilustración de Davide Bonadonna

Por otro lado, las estimaciones de tamaño también han variado. Según Ibrahim y su equipo, el nuevo material pertenece a un ejemplar sub-adulto de aproximadamente, 11 metros de largo. No obstante, para reconstruir el nuevo modelo, los científicos partieron del material descrito por Dal Sasso en 2005, quien también participó en este nuevo estudio. Dicho material pertenece a un ejemplar adulto para el cual entonces, Dal Sasso había propuesto una estimación de 16 a 18 metros de largo. La nueva reconstrucción reduce esas medidas a 15.2 metros. Aún así, éstas continúan representando las mayores estimaciones hechas para un terópodo.

Pero estos nuevos detalles sobre su anatomía son sólo el principio. Si bien es obvio que esta criatura estaba haciendo algo diferente a otros dinosaurios, el artículo publicado por Ibrahim, Sereno y sus colegas expone nuevas teorías sobre el estilo de vida del animal y las conclusiones de los investigadores tras las observaciones del nuevo material son sencillamente sorprendentes: el Espinosaurio era un dinosaurio semiacuático. En otras palabras, este terópodo era evidentemente, un nadador nato.

Ilustración de Davide Bonadonna

Algunos dirán que esto no es de sorprenderse, pues hallazgos previos ya habían empezado a ofrecer pistas sobre dicha perspectiva, aparte de que desde un comienzo, ya se especulaba que el Espinosaurio era un formidable nadador. Sin embargo, aunque se han encontrado huellas que indican que algunos terópodos eran capaces de nadar, hasta ahora nunca se había descubierto que uno estuviese perfectamente diseñado para hacerlo. De hecho, lo que observamos en el Espinosaurio es algo nunca antes visto en ningún otro dinosaurio (ni siquiera en sus parientes más cercanos), siendo éste una excepción a la regla o tal vez, el primero de varios. Pero eso no es todo. Los nuevos descubrimientos incluso sugieren que a diferencia de la mayoría de los dinosaurios, este terópodo probablemente estaba más adaptado a un estilo de vida acuático que a uno terrestre.

Al observar la nueva reconstrucción, quizás lo primero que llama la atención son las patas traseras. Éstas, como ya se mencionó, eran más cortas de lo que originalmente se pensó. A esto se suma el hecho de que la pelvis y las caderas en general también eran bastante reducidas, lo cual de acuerdo a los investigadores, no le permitiría al animal ser muy activo en tierra firme y en cambio, limitaría su agilidad y movilidad, dificultándole la persecución de presas en tierra. Aunque las patas en realidad parecen ser bastante fuertes, los autores coinciden en que quizá no lo eran lo suficiente para permitirle caminar y mucho menos, correr durante períodos prolongados. Además, el equipo sostiene que el centro de masa del animal no estaría situado sobre sus caderas, como ocurre convencionalmente con los terópodos, sino más adelante en su cuerpo, por lo que es difícil que la criatura pudiera soportar todo su peso meramente con sus patas traseras, por lo que inclusive deducen que es posible que ocasionalmente adoptara la postura cuadrúpeda para balancearse mientras se trasladaba por tierra, apoyándose sobre sus fuertes patas delanteras de forma parecida a los hadrosaurios e iguanodóntidos. No obstante, es de tener en cuenta que esto no sería del todo cierto de acuerdo al planteamiento de Hartman, ya que si la región pélvica y las patas traseras realmente eran más grandes, el centro de masa probablemente estaría localizado en un punto no muy diferente al de otros terópodos, aparte de que las patas delanteras de estos dinosaurios en realidad, no parecen estar diseñadas para la locomoción cuadrúpeda. Partiendo de esta premisa, se puede decir que es probable que el Espinosaurio pudiera desplazarse en tierra firme sobre sus dos patas traseras sin mayores dificultades, aunque bien, quizá no lo hiciese con demasiada elegancia ni rapidez.

Ilustración de Luis V. Rey

Pero quizá lo más intrigante es que independientemente de cómo se movía el Espinosaurio en tierra, los investigadores han encontrado y presentado pruebas de que las patas de este dinosaurio eran más que aptas para desplazarse en el agua. Los paleontólogos señalan que las proporciones de las patas traseras le darían mayor maniobrabilidad al nadar en la superficie o cerca de ésta, siendo utilizadas a manera de remos. También notaron que los huesos de las patas presentaban otra característica inusual en el linaje terópodo. En lugar de ser huecos, éstos eran densos y no tenían cavidad medular. Los expertos señalan que esta característica es normalmente vista en animales semiacuáticos de la actualidad, como los pingüinos, además de en algunos otros en el registro fósil, como los ancestros de las actuales ballenas e indican que ésta les permite regular la flotabilidad e impulsarse mejor en el agua, por lo que es probable que en el Espinosaurio tuviera una función similar. Otro rasgo que señalan los investigadores es que la tibia es proporcionalmente más larga que el fémur. Los expertos afirman que esta estructura es ideal para paletear en el agua, pues junto con los poderosos músculos que bordeaban estos huesos, le proporcionaría al animal la fuerza y el dinamismo requerido para dicho tipo de locomoción, siendo este diseño óseo también una característica típica en animales que suelen desplazarse de esta manera (aunque hay quien piensa que este rasgo podría estar asociado al crecimiento del animal, por lo que quizás, dichas proporciones no necesariamente sean iguales entre un ejemplar adulto y uno en desarrollo). Otro aspecto interesante son los huesos pedales, los cuales estaban conformados de tarsos, metatarsos y falanges fuertes y notablemente largos. Incluso el primer dedo, que usualmente es reducido en los terópodos (con la excepción de los therizinosaurios), es bastante prolongado. Las garras, aunque anchas, eran más achatadas que las vistas en otros terópodos y es de notar que la planta de las patas en sí era relativamente plana. Esta estructura no es muy común en otros dinosaurios, pero es bastante usual en las aves semiacuáticas, lo que llevó a los paleontólogos a la deducción de que el Espinosaurio pudo haber adoptado un estilo de vida similar al de éstas. Según ellos, es probable que este gigante incluso haya contado con patas palmeadas que le permitirían desplazarse más sencillamente en el agua y sobre superficies húmedas, siendo esta adaptación extremadamente útil en ambos casos.

Ilustración de Davide Bonadonna

Por otra parte, estaba la cola. Ahora se piensa que la cola del Espinosaurio era mucho más larga y musculosa de lo que creíamos hasta hace poco. Los nuevos fósiles encontrados indican que las vértebras de la cola del Espinosaurio presentan un bajo grado de reducción de tamaño a medida que se extienden desde la base hasta la punta, lo que sugiere que éste tendría más cantidad de vértebras en la cola que otros dinosaurios carnívoros (mientras la mayoría de las reconstrucciones de otros grandes terópodos por lo general, no exceden de 45 ó 50 vértebras en la cola, la nueva reconstrucción del Espinosaurio presenta cerca de 55). En adición, las vértebras de la cola no estaban tan adheridas entre sí, otorgándole mayor flexibilidad. También es posible que esta característica le proporcionara más fuerza al contar con músculos más anchos y extensos. De acuerdo a los autores, esta característica le permitiría al animal mover su cola de lado a lado de manera sinusoidal mientras nadaba, lo que le sería útil para ganar impulso, del mismo modo que ocurre con los cocodrilos.

Otra característica resaltante son las elevaciones vertebrales que caracterizan a este dinosaurio. El reciente descubrimiento reveló detalles interesantes sobre esta curiosa estructura. Por ejemplo, la identificación de líneas rojizas en los huesos que la conforman, como el que observó Ibrahim cuando recibió la caja del nómada en 2008. Parece ser que éstas eran producidas por la presencia de vasos sanguíneos en la estructura, siendo prácticamente "huellas" de los mismos. Esto es indicio de que la estructura realmente consistía en una vela, como usualmente se ha representado y no en una joroba, como algunos anteriormente han teorizado. Según Sereno, los nuevos hallazgos sugieren que ésta estaba hecha para exhibición y no necesariamente para termorregulación, ya que los canales entre las espinas no presentaban demasiado espacio para los vasos sanguíneos. Esto lleva a la teoría de que los vasos sanguíneos serían utilizados para cargar la estructura de sangre y así, mostrar una coloración más brillante que podría ser utilizada para la atracción de pareja o bien, para la intimidación de rivales potenciales, aunque la posibilidad de que ésta funcionara como un aparato orgánico de termorregulación corporal no queda del todo descartada. Otro aspecto interesante es el diseño de dicha estructura en la nueva reconstrucción. En ésta, vemos una distribución diferente de las espinas neurales en la que se forma una especie de concavidad en el extremo superior, reemplazando a la estructura de forma semicircular que se había promulgado desde los tiempos de Ernst Stromer. Es posible que este nuevo diseño fuese más útil para el balanceo corporal de la criatura mientras se movía no sólo en agua, sino también en tierra dado que restaría peso a la parte delantera del esbelto cuerpo, el cual mostraba forma cilíndrica, característica que probablemente lo hacía más maniobrable en agua. Del mismo modo, la vela dorsal quizá le proporcionaba un peso extra para mantenerse sumergido por más tiempo mientras buscaba a su presa bajo el agua, según se sugiere en el nuevo estudio.

Con éstas y otras adaptaciones que ya conocíamos de este terópodo gracias a descubrimientos previos, el Espinosaurio hoy se nos muestra como un animal mucho más misterioso, extraño y asombroso de lo que habíamos imaginado. Sabíamos que vivía en un mundo húmedo y rico en flora y fauna acuática, que estaba hecho para manejar eficientemente una dieta piscívora y que tenía rasgos similares a los de los cocodrilos, pero los nuevos descubrimientos nos dicen que eso era sólo la mitad de la historia. Las nuevas pistas sugieren que éste era un animal mucho más hidrodinámico que en cierto modo, se desempeñaba mejor en el agua que en tierra firme y que al parecer, la familia de los espinosáuridos estaba pasando a ser cada vez más dependiente del agua, adoptando un camino distinto al de otros terópodos. No obstante, hay que recordar que el Espinosaurio no estaba confinado a un ambiente acuático. Si bien es cierto que quizá pasaba la mayor parte del tiempo inmerso en los cuerpos de agua, es probable que en múltiples ocasiones se viera obligado a trasladarse a tierra para desovar (en el caso de las hembras), para buscar otras fuentes de alimento cuando éste escaseaba o incluso meramente para devorar a sus presas una vez las atrapaba.

Ilustración de Davide Bonadonna

Poco después de la publicación oficial, Sereno publicó y explicó los detalles del reciente hallazgo en diferentes medios, incluyendo este video en YouTube suministrado por la Universidad de Chicago.
*Nota: El video está en inglés.


 Las últimas horas han sido testigo de revelaciones sin precedentes de una criatura cuya sola apariencia ha sido un enigma durante más de un siglo, pero la historia aún no termina. El Espinosaurio ha experimentado múltiples transformaciones desde que fue descubierto por Ernst Stromer en 1912. Cada una de ellas, nos ha dotado de conocimientos que nos han llevado a cambiar la forma en que lo veíamos hasta entonces. Esta última apenas comienza a revelar sus secretos, mas no debemos aceptarla a la ligera como la definitiva, pues ya hemos visto que puede tener sus refutaciones e incongruencias, por lo que difícilmente sea la última. Lo más seguro es que el Espinosaurio continúe cambiando a medida que se hagan más descubrimientos. Mientras tanto, veamos qué otras respuestas obtendremos y también, qué otras interrogantes generará "la nueva cara del Espinosaurio".

Nizar Ibrahim y Paul Sereno junto a una réplica a tamaño real del Espinosaurio
(Foto suministrada por la Universidad de Chicago)

Actualizado (12/10/2014):

Muchas de las interrogantes sobre "La Nueva Cara del Espinosaurio" y los intentos por responderlas han empezado muy poco después de la publicación de este artículo.

Poco después la publicación del estudio de Ibrahim y Sereno, Scott Hartman contactó a los investigadores para tratar sobre las proporciones de las patas traseras, las cuales había revisado, determinando que las mismas no coincidían con las propuestas en el estudio. Pocos días después, Ibrahim le respondería a través de una detallada nota que las medidas fueron tomadas cuidadosamente y que el estudio aún no estaba completo, habiendo aún más material y datos por ser publicados, así como una monografía más detallada sobre los procesos utilizados en el estudio, además de que está consciente de que la reconstrucción de su equipo no es totalmente correcta. Ibrahim también hizo referencia a un esquema comparativo hecho por Marco Auditore, quien fue coautor del estudio, el cual fue diseñado a base de los datos obtenidos y es consistente con la reconstrucción realizada por el equipo de investigación. Ante esto, Hartman mencionó estar de acuerdo con varias indicaciones que hizo Ibrahim sobre los procesos de medición, mas no con todas y además, admitió que los métodos utilizados para hacer sus correcciones no fueron los más precisos.

Reconstrucción del Espinosaurio de Marco Auditore

Más tarde, el paleontólogo, Mark Witton, quien había obtenido resultados similares a los de Hartman luego de realizar una serie de pruebas con relación a las proporciones de las patas traseras y la región pélvica, planteó sus dudas a los publicadores del estudio. En respuesta, Simone Maganuco, un miembro de la investigación, ofrecería más detalles sobre los procesos de medición e indicaría que la inferida discordancia entre los valores publicados y los propuestos se debía posiblemente a la omisión de una imagen que incluyera los puntos de referencia considerados a la hora de medir y determinar las escalas, la cual le fue presentada a Witton. Al tomar en consideración las indicaciones de Maganuco, Witton realizó una nueva serie de pruebas, llegando a resultados muy cercanos a los del equipo de investigación, aunque recalca que al no medir directamente los fósiles, sus procesos implican un margen de error a tener en cuenta.

Por otro lado, el paleontólogo italiano Andrea Cau, quien estuvo siguiendo de cerca el estudio, ha estado presentando información adicional sobre el nuevo material y nuevas pistas que ha proporcionado el mismo. Una de ellas es que una serie de fósiles descritos por Stromer en 1934, durante mucho tiempo atribuidos a múltiples especies de dinosaurios (ya que muchos de los huesos parecían desproporcionados entre sí) en realidad, pertenecían a una sola especie. Cau enfatiza en los huesos de las patas, los cuales eran pequeños con relación a otras partes del esqueleto, siendo el mismo patrón observado en el nuevo material recuperado por Ibrahim en 2008 y por si fuera poco, Cau incluso cree que, como el espécimen de Ibrahim, pudieron haber pertenecido a un sólo individuo, lo que significaría que este material en realidad, pudo haberse tratado de un espécimen de Espinosaurio. Otra observación de Andrea Cau es que la representación de Ibrahim y Sereno quizás, no estaba confinada a la postura cuadrúpeda, como sugieren los autores del estudio. Cau sugiere que una serie de vértebras cervicales atribuidas a otro espinosáurido llamado Sigilmassasaurus en realidad, debieron haber pertenecido al Espinosaurio, cosa que Ibrahim también reiteró en su respuesta a Hartman. Éstas parecen ser considerablemente flexibles, lo que le permitiría al animal acomodar su cuello en posición erguida sin el menor esfuerzo, siendo este patrón visto en muchas aves de pesca actuales, como las garzas y los pelícanos. Según Cau, al asumir esta postura y con los brazos contraídos hacia atrás, el centro de masa del animal se ubicaría más cerca de las caderas, permitiéndole caminar en dos patas sin demasiada dificultad, siendo esto complementado con su larga cola, la cual le proporcionaría balance mientras se movía.

Reconstrucción del Espinosaurio de Andrea Cau

No obstante, Cau también indica que de esto ser correcto, las vértebras cervicales debieron estar soportadas por una serie de ligamentos enlazados a las espinas neurales. De acuerdo a Cau, éstos debían ser lo suficientemente fuertes para ayudarle al dinosaurio a soportar el peso del cráneo y a su vez, lo suficientemente flexibles, para permitirle estirar el cuello (cosa que haría para capturar a su presa y devorarla). No obstante, es de tener en cuenta que esta hipótesis no ha sido publicada de forma oficial, además de que la misma no sería del todo viable si el planteamiento de Hartman es correcto, aunque es posible que tras estudios más exhaustivos, ésta sea formalmente presentada y revisada por la comunidad científica.



Modelos basados en la hipótesis de Andrea Cau diseñados por José Miguel de paleomodel.blogspot.com

Por otra parte, Andrea Cau continúa ofreciendo detalles sobre los nuevos descubrimientos y en su última publicación sobre los mismos, indica que los nuevos estudios sugieren que las estimaciones superiores a los 16 metros de largo y a las 7 toneladas de peso propuestas para el Espinosaurio no son del todo plausibles.

Si bien es cierto que estos nuevos descubrimientos sólo han resuelto una parte del misterio del Espinosaurio, nuevas respuestas esperan por ser reveladas. Pero también es cierto que este magnífico terópodo continuará cambiando ante nuestros ojos y generando más preguntas a medida que vaya siendo explorado. Otras muchas teorías continúan ofreciendo nuevas perspectivas sobre este enigmático dinosaurio y muchas más esperan por salir a la luz. Después de todo, "La Nueva Cara del Espinosaurio" apenas está empezando a ser descifrada.

Fuentes:
  1. http://www.uchicago.edu/features/massive_hunter_prowled_waters_edge/
  2. http://www.nytimes.com/2014/09/12/science/a-nomads-find-helps-solve-the-mystery-of-the-spinosaurus.html?_r=0
  3. http://www.skeletaldrawing.com/home/theres-something-fishy-about-spinosaurus9112014
  4. http://phenomena.nationalgeographic.com/2014/09/11/the-new-spinosaurus/
  5. http://www.skeletaldrawing.com/home/aquatic-spinosaurus-the-authors-responsd9182014
  6. http://markwitton-com.blogspot.com/2014/09/the-spinosaurus-hindlimb-controversy.html
  7. http://theropoda.blogspot.it/2014/09/spinosaurus-revolution-episodio-ii-ode.html

1 de septiembre de 2014

Exhibición "Espinosaurio: Gigante Perdido del Cretáceo"

Saludos, apreciados lectores.

Hoy, Mundo Terópodo se complace en anunciar un evento muy especial. Se trata de una exhibición patrocinada por National Geographic llamada "Spinosaurus: Lost Giant of the Cretaceous" (Espinosaurio: Gigante Perdido del Cretáceo) que inicia el próximo 12 de septiembre en el Museo Nacional de National Geographic en Washington DC, Estados Unidos. El evento estará organizado por los paleontólogos Paul Sereno y Nizar Ibrahim, quienes recientemente anunciaron la recuperación de nuevos restos de Espinosaurio.

  
Lo que hace tan especial este evento, sin embargo es que el nuevo material será expuesto junto con una réplica del esqueleto completo de la criatura basada en los nuevos descubrimientos que según indica Sereno, presentan una nueva perspectiva sobre este enigmático dinosaurio. De hecho, una imagen de la nueva reconstrucción de Sereno e Ibrahim ya ha salido a la luz, validando sus palabras.

Reconstrucción esquelética del Espinosaurio de Paul Sereno y Nizar Ibrahim

Ésta nos muestra al Espinosaurio con una serie de características más bizarras de lo que imaginábamos hasta el día presente. Entre ellas, una vela dorsal más grande y ya no en forma de semicírculo, sino estructuralmente cuadriforme y de tope ondulado con una especie de surco en la parte central, siendo más parecida a la vista en su pariente, el Ichtyovenator. También presenta patas traseras considerablemente cortas para los estándares de un terópodo y a su vez, una cola notablemente larga, por mencionar algunos ejemplos perceptibles a simple vista. Esta nueva versión se asemeja a una representación artística hecha por Davide Bonadonna para una exhibición similar llamada "Dinosauri in Carne e Ossa" (Dinosaurios en Carne y Hueso), la cual fue efectuada en Italia en 2012. De hecho, dicha imagen también fue utilizada para promocionar el evento.

Ilustración de Davide Bonadonna

Sin embargo, cabe destacar que el nuevo material aún no ha sido publicado de forma oficial y que por ende, puede que gran parte de estas reconstrucciones sea altamente especulativa.

No obstante, es de tener en cuenta que una vez publicados y revisados por la comunidad científica, estos nuevos hallazgos probablemente aclaren muchos de los misterios que han intrigado a la humanidad sobre esta enigmática criatura y podrían revelarnos que el Espinosaurio era un animal aún más fascinante de lo que pensábamos.

Fuentes:
  1. http://events.nationalgeographic.com/events/exhibits/2014/09/12/spinosaurus-lost-giant-cretaceous/
  2. http://events.nationalgeographic.com/events/speakers/2014/10/16/spinosaurus/
  3. http://dml.cmnh.org/2014Mar/msg00047.html