29 de diciembre de 2011

Dinoficha: Torvosaurio

Torvosaurio tanneri
Ilustración de Davide Bonadonna

Localización: Norteamérica y Europa
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Megalosáurido
Significado del nombre: “Lagarto Salvaje”
Tamaño: 9-12 metros de largo
Período: Jurásico
Dieta: Carnívoro

Características
El Torvosaurio fue uno de los dinosaurios carnívoros más grandes del período Jurásico. Tan sólo se han encontrado dos ejemplares de este poderoso depredador, pero uno de ellos, descubierto en Portugal, nos ha revelado que esta criatura llegaba a medir cerca de 12 metros del largo, 3 de alto y llegaba a pesar de 3 a 4 toneladas, siendo uno de los mayores terópodos de los que se tenga conocimiento. Como la mayoría de los dinosaurios carnívoros de gran tamaño, el Torvosaurio poseía brazos cortos, pero fuertes, además de garras afiladas en las patas delanteras, siendo más larga la del primer dígito, lo que lo asimila a sus posteriores relativos, los espinosáuridos. Estas patas delanteras eran armas formidables diseñadas para sujetar a su presa e incluso, para rasgar su carne. El cráneo de esta bestia tenía una longitud de 158 centímetros, presentaba una forma cuadriforme y a pesar de ser bastante profundo, era relativamente angosto. Además, como todo terópodo, contaba con la presencia de grandes orificios en su cráneo, lo que lo hacía más ligero y le permitía moverlo con agilidad. Como en cualquier megalosaurio, sus ojos estaban posicionados a ambos lados del cráneo de forma alterna, lo que sugiere que no contaba con visión binocular y que por lo tanto, su cerebro no percibía la profundidad como información visual, pero sí le permitía observar si una presa u otro carnívoro pasaba cerca de sus costados. Los maxilares de esta criatura medían más de 63 cm de largo, revelando que este gigantesco animal era poseedor de colosales mandíbulas, cuyos fósiles muestran que estaban equipadas con largos y filosos dientes curvos, en forma de cuchilla, ideales para desgarrar carne. Estos dientes eran sorprendentemente grandes, comparados con los de otros terópodos de tamaño similar.

Descubrimiento y Hallazgos
Los primeros fósiles de Torvosaurio fueron encontrados por los paleontólogos James A. Jensen y Kenneth Stadtman en 1972, en la cantera Dry Mesa, localizada en el oeste de Colorado, E.U. Los restos consistían en un húmero y en los huesos del antebrazo. No obstante, pasarían siete años para que su hallazgo fuera descrito. Finalmente, junto al paleontólogo Peter M. Galton, Jensen procedió a analizar los restos que Stadtman y él habían recuperado a principios de esa década. Durante la descripción, no sólo notaron que se trataba de un dinosaurio carnívoro de gran tamaño, sino también que pertenecían a un tipo de terópodo inusual en Norteamérica: los megalosáuridos, carnívoros comúnmente hallados en sedimentos de edad jurásica en Europa. Así, al culminar su estudio en 1979, Jensen y Galton nombraron al nuevo terópodo “Torvosaurio”, que significa “Lagarto salvaje”. Pero esto es sólo el principio de la historia. El espécimen de Jensen y Stadtman fue nuevamente analizado y descrito en 1991 por Brooks Britt, quien comparando material adicional con los restos previamente descritos, descubrió que pertenecían al mismo dinosaurio. Las nuevas piezas consistían en algunos huesos del cráneo (incluyendo maxilares de aproximadamente, 47 cm de largo) vértebras dorsales, huesos de la cadera y de las extremidades delanteras. Con la adición de este material, se estimó que el Torvosaurio pudo haber tenido un cráneo de 118 cm de largo y una longitud total de 9 metros. Sin embargo, la historia del Torvosaurio no termina aquí.

En el año 2000, los paleontólogos Octávio Mateus y Miguel T. Antunes publicaron el hallazgo de una tibia posiblemente de Torvosaurio en la Formación Lourinha de Portugal. Ese descubrimiento fue seguido por el de de un maxilar parcial recuperado por el joven Aart Walen en el verano de 2003, el cual era muy parecido al descrito por Britt doce años antes, excepto por una cosa. Este hueso mandibular medía unos 63 cm de largo, siendo así 16 centímetros más largo que el encontrado en Norteamérica, lo que indica que perteneció a un animal más grande. Tras estos hallazgos, Mateus, Antunes y Walen publicaron una nueva descripción en 2006, en la que establecen las características del reciente descubrimiento de los especímenes portugueses. Su descripción incluye además el hallazgo de vértebras caudales, huesos de las patas e incluso, más material craneal encontrado en la Formación Lourinha poco antes de su reporte, los cuales fueron atribuidos al género nombrado por Galton y Jensen en 1979. Esto llevó a los paleontólogos a una conclusión: El Torvosaurio no era endémico de Norteamérica, sino que también era común en Portugal. Sin embargo, lo más asombroso de los yacimientos europeos son las dimensiones de los fósiles encontrados. Mientras el ejemplar occidental pudo haber alcanzado unos 9 metros en vida, los especímenes portugueses pudieron haber medido hasta 11 metros o más, utilizando como modelo la estimación para el cráneo en 158 cm de largo, basado en el maxilar recopilado por Walen tres años antes de su publicación.

A pesar de que no se han encontrado fósiles de Torvosaurio en los yacimientos jurásicos del Sur de África, como las Camas del Tendaguru, es posible que este enorme carnívoro también asediara en esas zonas, pues el hallazgo de animales que compartían su entorno en las regiones del norte están igualmente presentes aquí, sugiriendo que estos territorios alguna vez estuvieron unidos.

¿El Mayor Terópodo del Jurásico?
Es posible que el Torvosaurio llegara a medir hasta 12 metros de largo, siendo uno de los mayores dinosaurios carnívoros y según algunos científicos, el mayor depredador de su época hasta ahora encontrado. Sin embargo, otros expertos opinan de diferente forma. Dado que sólo se conoce por varios especímenes incompletos, existe controversia sobre el tamaño exacto que pudo haber alcanzado el animal en vida y por ende, su récord como el terópodo más grande del Jurásico también es objeto de debate. Algunos piensan que este lugar lo pudo haber ocupado el Allosaurio maximus (hay quien piensa que éste pudo haber sido un género distinto al que se le ha llamado “Saurophaganax”), el cual pudo haber alcanzado las mismas proporciones establecidas para el Torvosaurio (12 metros de largo), por lo que el género Allosaurus aún mantiene su título como el depredador más voluminoso del período Jurásico. No obstante, con el descubrimiento de los especímenes de Torvosaurio encontrados en Portugal, dicho título está de igual forma, sujeto a discusión. De hecho, el Torvosaurio es hasta ahora el terópodo más grande encontrado en la formación portuguesa de Lourinha (hasta tiempos recientes, el Torvosaurio había sido el carnívoro más grande de toda Europa, pero el hallazgo de enormes fósiles de otro megalosáurido encontrados en Alemania pudieron haber pertenecido a un animal aún mayor), superando en tamaño incluso al Allosaurio europaeus, el cual, a diferencia de las especies occidentales, pudo haber representado una presa para el Torvosaurio, en lugar de una competencia potencial, lo que significa que el Torvosaurio estaba en la cima de la cadena alimenticia del Portugal jurásico.

Hábitat
El Torvosaurio vivió en lo que hoy es Norteamérica y la Península Ibérica desde hace unos 150 millones de años hasta hace 144 millones de años, a finales del Período Jurásico. En ese entonces, lo que hoy es el oeste de los Estados Unidos, el Sur de África y la península de Portugal, estaban unidos en una vasta extensión de tierra llamada Laurasia. Éste era uno de los dos gigantescos continentes que existían en el planeta durante la parte intermedia de la Era Mesozoica y era un mundo frondoso, predominante en bosques abundantes en coníferas, helechos y cicadáceas, además de amplias llanuras abiertas entre la espesura de los mismos. Además, lo que hoy conocemos como la Península Ibérica y el Sudeste de África estaban ubicados en la parte Sur de Laurasia, razón por la que eran afectados por un clima más cálido, lo que permitía el desarrollo de amplias sabanas y bosques ricos en vegetación resistente a temperaturas elevadas. A pesar del incremento en el desarrollo de los bosques, los espacios abiertos también se hacían más grandes, a medida que aumentaba la población de dinosaurios gigantes como los enormes saurópodos que derribaban una gran cantidad de árboles anualmente para conseguir alimento. Era en estas llanuras donde además de los saurópodos, también abundaban los estegosáuridos y los ornitópodos primitivos que buscaban refugio entre estos gigantes, por lo que estas amplias llanuras pudieron haber representado una importante fuente de alimento para el Torvosaurio. Del mismo modo, pudo haber conseguido comida en los extensos bosques, comunes en ese entonces, donde se ocultaban los pequeños coelurosaurios y otros terópodos como el Ceratosaurio, un depredador de siete metros de largo con dientes extra largos y un par cuernos sobre los ojos y uno aún mayor en la punta del hocico, además del enorme Allosaurio, el cual pudo haber competido con el Torvosaurio por el alimento e incluso, por territorio.

Comportamiento
El Torvosaurio en sí es un animal enigmático, ya que el material fósil recopilado es escaso, razón por la que su comportamiento es tan desconocido como el dinosaurio mismo. Sin embargo, comparando el comportamiento inferido para otros megalosaurios y utilizando la especulación para aplicarlo al papel de depredador ápice, los paleontólogos teorizan que el Torvosaurio pudo haber sido una criatura poco social. Rara vez se pinta a los megalosáuridos interactuando juntos para derribar a una presa y eso se debe a que se cazaban criaturas más pequeñas que las que preferían cazar los allosáuridos y otros depredadores de gran tamaño. Para cazar ese tipo de presas, no sería necesario que estos animales contaran con refuerzos si tenían las herramientas apropiadas. Por esta razón, se cree que el Torvosaurio fue un animal territorial que daba caza a los estegosáuridos, ornitópodos y probablemente a los miembros más jóvenes de las manadas de saurópodos que lo rodeaban. De igual forma, quizá haya depredado incluso en otros terópodos más pequeños, como el Ceratosaurio y el Stokensosaurio. Esta agresiva conducta también lo llevaría a enfrentar a los demás dinosaurios carnívoros de gran tamaño que compartían su entorno, como el Allosaurio y el Edmarka (otro megalosáurido del cual algunos piensan, pudo haberse tratado del mismo Torvosaurio). Debido a la falta de material fósil, se desconoce si el Torvosaurio cuidaba de sus crías. Sin embargo, algunos especulan que al menos, la hembra Torvosaurio se encargaba de la crianza de las crías durante varias semanas o incluso meses. De otra forma, sería casi imposible que alguna llegara a la adultez.

22 de diciembre de 2011

Dinoficha: Dilophosaurio

¡Saludos, lectores!

Sé que van casi dos meses desde mi última entrada, así que les pido disculpas por tener el blog tan desatendido. Pero les traigo noticias: ahora que estoy de vacaciones, tengo pensado traerles varias novedades en esta época navideña, comenzando con esta nueva dinoficha sobre uno de los terópodos más fascinantes y controversiales conocidos por la ciencia, el Dilophosaurio.


Dilophosaurio

Localización: Norteamérica y (Posiblemente) Asia
Clasificación: Saurischia
Orden: Terópodo
Familia: Dilophosáurido
Significado del nombre: “Lagarto con dos Crestas”
Tamaño: 6 metros de largo
Período: Jurásico
Dieta: Carnívoro

Características
Con una longitud de 6 metros, una altura de 2.5 metros y un peso de casi media tonelada, el Dilophosaurio fue uno de los mayores dinosaurios carnívoros durante el principio del período Jurásico y uno de los primeros grandes terópodos que la Tierra haya conocido. Su nombre significa “Lagarto de dos crestas”, haciendo referencia a su característica más impresionante, las dos crestas semicirculares que se encuentran en la parte superior de su cabeza, las cuales se extienden desde la parte posterior del cráneo hasta el comienzo de las fosas nasales. Además de por sus crestas, el Dilophosaurio se caracteriza por tener una boca con una estructura estrecha y poco profunda, lo que la hacía débil. Esta estructura posee una apertura llamada “diastema”, la cual estaba ubicada en la parte delantera de la boca y era producto de una débil unión entre los huesos maxilares y premaxilares del cráneo. Otra característica sobresaliente de este terópodo primitivo es que posee dientes largos pero con una base pequeña y de amplitud basal. Como muchos terópodos basales, el Dilophosaurio cuenta con la presencia de cuatro dedos en sus patas delanteras, de los cuales, el cuarto estaba empezando a reducirse, dando lugar a la clásica característica tridáctila vista en la mayoría de los terópodos posteriores. Cada uno de estos dedos estaba provisto de fuertes garras perfectamente diseñadas para desgarrar carne y manipular comida, por lo que los científicos coinciden en que este carnívoro utilizara, más que su boca, sus patas delanteras a la hora de cazar. Este carnívoro poseía patas traseras largas y fuertes que medían cerca de 1.65 metros y culminaban en dedos de hasta 25 cm. Estas extremidades anteriores le daban al Dilophosaurio la capacidad de alcanzar grandes velocidades de 41 km/h y cada una de sus zancadas se extendían hasta 2.13 metros. En la película “Jurassic Park” el Dilophosaurio se demuestra con una versión muy peculiar. Se demuestra con un tamaño mucho menor al del animal real, además de poseer una membrana en su cuello, similar a la del lagarto Clamidosaurio y la capacidad de escupir veneno sobre sus presas. No obstante, no existe ninguna evidencia de que este terópodo haya contado con estas características pero eso no significa que deje de ser un animal sorprendente.

Descubrimiento y Hallazgos
Durante el verano de 1942, los paleontólogos Samuel P. Welles y Jesse Williams desenterraron los primeros fósiles de Dilophosaurio jamás encontrados en el estado de Arizona, Estados Unidos. Desafortunadamente, los restos no estaban lo suficientemente completos como para confirmar que se trataba de una especie nunca antes vista hasta aquel entonces. Por esa razón, se pensó que los fósiles pertenecían a un terópodo encontrado en Inglaterra, el cual fue el primer dinosaurio en descubrirse, el Megalosaurio. 22 años más tarde, en 1964 se encontró el primer cráneo de Dilophosaurio y se comprobó que los restos del supuesto Megalosaurio anteriormente encontrado pertenecían a un terópodo completamente diferente. No fue hasta 1970 que Welles describió al animal y le dio el nombre de Dilophosaurio, que significa: “Lagarto de Dos Crestas”, refiriéndose al par de crestas óseas que se extienden sobre el cráneo. Con esta nueva descripción, Welles convirtió al “Megalosaurio wetherilli” que había descrito en 1954 en “Dilophosaurio wetherilli”. Desde entonces, aproximadamente media docena de esqueletos de Dilophosaurio ha sido descubierta en las cercanías de los fósiles que descubrieron Welles y Williams, incluyendo una nueva especie, la cual fue llamada “Dilophosaurio breedorum”. En agosto de 1987, un hallazgo hecho en China despertó el interés de la paleontología cuando se descubrieron los restos de lo que entonces se consideró como una posible especie de Dilophosaurio. No obstante, en 2013, un estudio realizado por el Dr. Philip J. Currie y algunos colegas revelaría que este espécimen pertenecía en realidad a la especie Sinosaurus triassicus.

Cresta Doble
La característica más sobresaliente del Dilophosaurio es el par de crestas semicirculares que se extienden sobre su cabeza. Las crestas son óseas pero muy finas y frágiles, y están paralelas una de la otra, formando un surco entre las mismas a lo largo de la parte superior del cráneo. Éstas estaban formadas con los huesos premaxilar, nasal y lacrimal. La forma y la casi completa conservación de las mismas data de que alguna vez estuvieron cubiertas de una fina capa de piel y hasta compuestas por vasos sanguíneos. Los paleontólogos coinciden en que el Dilophosaurio empleaba esta cresta doble como un medio de comunicación. Es posible que cuando el animal estaba vivo, las crestas hubiesen adoptado una coloración brillante y llamativa. Éstas pudieron haberle servido al Dilophosaurio como un método de señales para atraer parejas y alertar rivales. Es muy probable que en los machos, las crestas presentaran un tamaño mayor y una coloración más brillante que en las hembras, de la misma manera que ocurre con muchos animales de la actualidad. Algunos científicos sugieren la posibilidad de que en el caso de los machos, éstas cambiaran de color al momento de seducir a una hembra. De igual manera, se piensa que las hembras también las utilizaban al menos como reclamo para así alertar a sus rivales. Cualquiera que haya sido su función, no cabe duda de que la cresta doble del Dilophosaurio fue una de las más sorprendentes maravillas de la naturaleza.

Hábitat
El Dilophosaurio vivió desde hace 200 a 190 millones de años en lo que en la actualidad es el Sur de Estados Unidos. En ese tiempo, la Tierra estaba constituida por un gigantesco continente al que los científicos llaman Pangea, el cual estaba separándose en dos masas de tierra llamadas Laurasia y Gondwana. Norteamérica y Asia estaban unidos, formando parte de lo que estaba empezando a ser Laurasia. En aquel entonces, esta enorme masa terrestre estaba constituida por grandes selvas tropicales abundantes en helechos y cicadáceas. Era un mundo frondoso que disfrutaba de clima un clima cálido y de una amplia variedad de ríos, lagos y otros cuerpos de agua dulce. No obstante, la presencia de rocas sedimentarias ricas en fragmentos de arena data la existencia de dunas de arena en las cercanías de estas selvas, lo que significa que habían lugares arenosos y poco exuberantes, posiblemente, debido al continuo cambio climático producido por el proceso de movilización de los continentes. Los paleontólogos piensan que el Dilophosaurio permanecía cerca de los cuerpos de agua, alimentándose de criaturas pequeñas, crías de otros dinosaurios y posiblemente, de carroña.

Comportamiento
Gracias a sus crestas, el Dilophosaurio es uno de los dinosaurios cuyo comportamiento es frecuentemente estudiado. Se piensa que este par de crestas era utilizado como señales de cortejo o de intimidación. Según los paleontólogos, los machos usaban esta cresta doble como lo hacen algunos animales actuales, exhibiéndolas para atraer a las hembras en tiempos de reproducción o para intimidar a machos rivales en esos momentos. También se cree que pudo haber servido para ahuyentar a otros dinosaurios carnívoros a la hora de competir por el alimento. Por otra parte, los estudios del cráneo de este animal revelan que su estructura mandibular era relativamente débil. Ésta poseía un “diastema” que dividía la fila de dientes ubicada en el premaxilar de la que se ubicaba en el maxilar. Esta característica era útil para capturar animales pequeños, pero demasiado frágil para abatir presas de gran tamaño. Debido a esto, los paleontólogos sugieren que el Dilophosaurio se limitaba a cazar presas pequeñas y débiles. Además, es posible que se haya alimentado de carroña. Otro aspecto interesante es que el Dilophosaurio practicaba la cacería en grupo. Esto se sabe gracias al hallazgo de tres esqueletos encontrados uno al lado de otro que datan de que los animales murieron en el mismo lugar, al mismo tiempo. Además, un descubrimiento consistente en huellas de Dilophosaurio ha revelado que varios individuos andaban juntos y se movían en la misma dirección. Estos hallazgos demuestran que el Dilophosaurio vivía y posiblemente, cazaba en pequeños grupos. Muchos paleontólogos piensan que de esta forma, el Dilophosaurio empleaba técnicas para acorralar presas pequeñas o bien, lo suficientemente grandes como para abastecer al grupo. Posiblemente, perseguía presas débiles y las acorralaba antes de usar sus afiladas garras para darle muerte y así disfrutar de un botín en equipo. Del mismo modo, se cree que pudo haberse concentrado en grandes grupos de presas pequeñas que produjeran suficiente alimento para un grupo de Dilophosaurios o que se las ingeniara para atacar a las crías de otros dinosaurios, mientras uno o más de los miembros del grupo distraían a los adultos.

6 de octubre de 2011

Metabolismo del T-rex: No hecho para un Carroñero Exclusivo

Pues como saben, un día como hoy, 6 de octubre, en el año 1905, el Tiranosaurio rex fue redescrito por Henry Fairfield Osborn, convirtiéndose desde entonces en el dinosaurio más famoso de todos. Y como sabrán, suelo dedicar este día a homenajear a esta celebridad cretácica. Por tal razón, hoy hablaré sobre el metabolismo de este terópodo y cómo éste estaba adaptado para un estilo de vida activo. Pero antes, un deseo para ustedes…




Muy bien, ahora hablemos sobre el metabolismo del T-rex.

Hoy en día, se sabe que los terópodos están más estrechamente relacionados con las aves que con los reptiles actuales, por lo que algunos estudios basados en la morfología terópoda, concluyen que éstos poseían un ritmo metabólico similar al de las aves. Dicho esto, muchos expertos afirman que para que el Tiranosaurio pudiera ser un carroñero, su olfato debía ser lo suficientemente agudo como para detectar carroña a una larga distancia, debió haber contado con un metabolismo de reptil, el cual permite que los reptiles de la actualidad necesiten mucho menos alimento que otros animales, debía pasar quizás de 8 a 12 horas al día caminando en busca de comida y por lo tanto, necesitaría unas patas traseras lo suficientemente desarrolladas como para recorrer largas distancias.

Está claro que el con su olfato, el T-rex podía oler un posible alimento hasta a tres millas de distancia. Los buitres de hoy utilizan este mismo sentido para detectar carroña. Para las los buitres, no es problema llegar a la fuente del olor en poco tiempo ya que sus alas le proveen velocidad mientras vuela. Como todas las aves, los buitres deben consumir una gran cantidad de alimento. Sin embargo, el Tiranosaurio no era un ave a pesar de estar relacionado con ellas y, además, no tenía alas para volar, por lo que si, como afirman algunos científicos, el T-rex fue un animal lento, necesitaría mucho tiempo para llegar hasta la ubicación de su comida y un metabolismo igualmente (o más) lento que le permitiera mantener su rumbo y suficiente energía a la velocidad a la que caminaba. Tal vez, con un metabolismo de reptil, el T-rex pudo haber tenido la oportunidad de esperar a detectar y llegar a su posible alimento a un paso lento. Unas patas largas implican músculos lo suficientemente fuertes para permitirle a la criatura caminar largos trayectos, pero para eso, los músculos necesitan recibir mucha energía y esto implica consumir una buena cantidad de comida cada cierto tiempo. El metabolismo de tipo “reptiliano” es ahorrador. Éste permite una sorprendente actividad física, pero sólo durante periodos muy cortos, por lo cual, los reptiles terrestres actuales se pasan la mayor parte del día estáticos. No pueden hacer otra cosa, excepto esperar a que se les acerque una presa. En cambio, los mamíferos y las aves sí pueden gastar bastante energía al ir en busca de comida o realizar otras actividades, pero para eso, necesitan reponerla constantemente.





Ilustración de Julius Csotonyi

Para un Tiranosaurio con un metabolismo tan lento y ahorrador, caminar entre ocho y doce horas diarias sería básicamente, imposible. Es decir, moriría de hambre al no tener suficiente energía para hacer todo ese recorrido, ya que la carne en descomposición comienza a perder valor nutricional en un período de tiempo relativamente corto, pues si bien, al alimentarse de una carcasa, el dinosaurio puede sentirse lleno, ésta no estaría proveyendo suficientes nutrientes y proteínas para que el mismo pueda obtener la energía necesaria. Por lo tanto, los músculos de sus patas, no estarían recibiendo suficiente energía como para permitirle caminar largos trayectos durante tantas horas. En otras palabras, para caminar todas esas horas, teniendo en cuenta el ritmo al que lo permitieran su patas con semejante metabolismo, el T-rex debía quemar tanta o más energía que un ave o un mamífero, pero reponiendo sólo una porsión de esa energía a un ritmo lento como el de un reptil.

En cambio, un animal con un metabolismo más rápido, podía enviar suficiente energía al cuerpo, pero para eso, el T-rex debía conseguir alimento de cada cierto período. Está claro que las patas traseras largas y musculosas del T-rex son ideales para recorrer largas distancias, pero un metabolismo reptiliano no le permitiría andar horas enteras buscando comida, por lo que el Tiranosaurio debía contar con una adaptación que le permitiera acceder y llegar a una fuente de alimento a pesar de que ésta se encontrara a una distancia considerable. Esto implicaría una locomoción rápida. Para esto, los músculos de sus patas tuvieron que ser lo suficientemente fuertes para ayudarlo a correr y por eso, debían recibir mucha más energía de la que gastaba al diario, pero con un metabolismo rápido que ayude al dinosaurio a realizar una constante actividad física, no parecía algo difícil. La longitud, la fuerza de los huesos y de la musculatura de las patas, entonces realmente le ayudaban a alcanzar grandes velocidades durante un corto período de tiempo, además de recorrer largos trayectos a paso lento. Pero como todo depredador, lo más probable es que el T-rex se alimentara de lo primero que encontrara para llevar energía su macizo cuerpo. En otras palabras, cuando las presas eran abundantes, este enorme terópodo se lanzaba a la caza, pero cuando el alimento era escaso, la necrofagia era la mejor opción.


Ilustración de Raúl Martín

Fuentes de información:
*http://www.wired.com/wiredscience/2011/01/tyrannosaurus-rex-scavenger/

*http://paleofreak.blogalia.com/historias/6485

Bueno, hasta la próxima.

27 de septiembre de 2011

¡Mundo Terópodo Celebra dos Años de Haber Roto el Cascarón!


Así es, estimados lectores. Hoy “Mundo Terópodo” está celebrando su segundo año de fundación, habiendo sido inaugurado el 27 de septiembre de 2009. Como parte de la festividad, he decidido cambiar nuestro logo para dar un nuevo toque al blog en su 2do Aniversario, gestión que, lamentablemente, no pude ejecutar en el primer año por cuestiones de agenda. No obstante, lo importante es que hoy ya cumplimos dos años explorando y dando a conocer el mundo que habitaron los seres más extravagantes, extraordinarios y temibles de todos los tiempos.



Gracias por sus seguidas visitas y por el interés que prestan al contenido de éste, su blog, lo que nos motiva a continuar publicando y proveyendo información sobre estas impresionantes criaturas que habitaron nuestro planeta en un tiempo en que no era otra cosa que un “Mundo Terópodo”.

25 de agosto de 2011

La verdad sobre los Dinosaurios Asesinos


"The Truth About Killer Dinosaurs" es un documental de la BBC presentado por Bill Oddie, en el cual un grupo de científicos prueban la fuerza del armamento de los dinosaurios usando tecnología biomecánica.

El primer episodio determina el ganador en una batalla entre el Tyrannosaurus y un Triceratops y el segundo episodio compara la fuerza de un Ankylosaurus y la de un Velociraptor.

El programa se transmitió en la BBC de Agosto a Septiembre de 2005. En los E.U. se le conoció con el nombre de Dinosaur Face-Off (Enfrentamiento de Dinosaurios)

Fuente en Inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/The_Truth_About_Killer_Dinosaurs



Esta serie ya tiene sus años y está disponible en DVD pero además del atractivo visual muy al estilo de Dinosaur Fight Club, este documental tiene la bondad de presentar la ciencia física y paleontológica que hay detrás de las escenas que se recrean.

Este breve pero sustancioso programa nos presenta a nuestros terópodos favoritos con todo su arsenal.

Aquí tienen una probadita:



Para más información, imágenes y detrás de cámaras de este documental visiten la página oficial
http://www.bbc.co.uk/sn/prehistoric_life/tv_radio/killer_dinosaurs/

7 de agosto de 2011

¿El lagarto jorobado?

Todos conocemos al terópodo más grande conocido como el “Lagarto con Espinas” (significado del nombre Spinosaurus). Pero ¿qué tal si el Espinosaurio en realidad hubiese sido ‘Corcovatosaurio’ (lagarto con joroba)?

Esa fue la teoría que supuso el paleontólogo Jack Bowman Bailey en 1997 tras un estudio que realizó al comparar los huesos de diferentes animales, incluyendo al Dimetrodón, al Ouranosaurio y al actual bisonte. Utilizando esta comparación anatómica para probar su hipótesis, Bailey señaló que las espinas vistas en la columna vertebral de los dinosaurios eran más similares a las espinas gruesas y aplanadas de la joroba de los bisontes, situada sobre los hombros y que diferían de las largas y delgadas espinas que se extendían por todo el lomo del Dimetrodón. Esta observación llevó a Bailey a pensar que las largas espinas de la columna dorsal de los dinosaurios estaban diseñadas para sostener ligamentos y músculos poderosos y de gran tamaño, formando así una joroba similar a la del bisonte. De esta manera, Bailey dio un giro estremecedor en la visión que se tiene de los dinosaurios con altas elevaciones en el lomo.

Bisonte



Dimetrodón



Ouranosaurio



A pesar de que el Espinosaurio no estaba incluido entre los especímenes de Bailey, es de reconocer que los pocos restos recopilados de este terópodo muestran que sus elevaciones vertebrales son bastante parecidas a las del Ouranosaurio, razón por la que el paleontólogo optó por no someterlos a posibles riesgos y por la que el dinosaurio no queda exento a su teoría. Aplicando su conjetura al mayor terópodo conocido, Bailey comentó que “Si el Espinosaurio tenía una densa joroba, entonces es probable que caminara en cuatro patas en lugar de mantener el equilibrio sobre dos patas como otros terópodos de gran tamaño.” De acuerdo a esta suposición, es posible que el Espinosaurio hubiese sido quizá, el único terópodo cuadrúpedo y a su vez, un animal de velocidad muy limitada, sosteniendo un peso probablemente superior a las 10 toneladas, haciéndolo ver como un enorme cocodrilo jorobado.

Ilustración de IRIRIV de Deviantart

Una estructura como esta podría haber permitido al enorme carnívoro almacenar cantidades considerables de energía en hábitats extremos, o tal vez, mantener altas temperaturas corporales, función que Bailey cree imposible de llevar a cabo para un animal carente de una herramienta anatómica similar a una joroba. Sin embargo, este punto de vista tiene sus límites y refutaciones.

A pesar de que algunos expertos coinciden con Bailey, muchos otros desacuerdan con él y mantienen la visión tradicional por razones muy factibles. En primer lugar, algunos aseguran que si el Espinosaurio hubiese sido un animal jorobado de locomoción lenta, se le hubiese hecho casi imposible sobrevivir, pues no hubiese sido capaz de cazar y una dieta basada únicamente en carroña no proporcionaría el nivel de nutrición necesario para que una criatura de semejantes proporciones obtuviera la energía suficiente para llevar a cabo sus funciones corporales.

Otra razón que contradice la teoría de Bailey es que para el momento en que el paleontólogo escribió su trabajo investigativo, se pensaba que el Espinosaurio vivía en entornos secos y áridos, donde una vela hubiese causado que el dinosaurio se sobrecalentara debido al impacto de las altas temperaturas en la fina capa de piel que cubriría los vasos sanguíneos. Una joroba, en el punto de vista de Bailey, habría actuado como un verdadero "escudo térmico" en los ambientes del Sahara cretácico. Sin embargo, los paleontólogos saben ahora que el Espinosaurio vivió en entornos exuberantes y pantanosos y que probablemente, no requeriría la protección del medio ambiente desértico en el Bailey fundó su hipótesis. Esto también significa que los dinosaurios no hubieran necesitado jorobas para almacenar energía adicional para movilizarse en entornos hostiles. Además, el hecho de que muchos otros dinosaurios contemporáneos al Espinosaurio no hayan contado con esta adaptación es simplemente extraño.

Finalmente, la estructura vertebral de los dinosaurios como el Espinosaurio y el Ouranosaurio era, de cierto modo, única. La altura máxima de la columna vertebral de los dinosaurios en comparación con el resto del cuerpo, tenía un nivel intermedio entre las del Dimetrodón y el bisonte. Además, las largas espinas del Espinosaurio y del Ouranosaurio sobresalían a lo largo del lomo con una longitud mayor a la del bisonte. Mientras que las espinas alargadas de los bisontes alcanzaron su punto máximo entre los omóplatos y reducen rápidamente su tamaño, los puntos más altos de la estructura de los dinosaurios se originan más atrás, a lo largo de la columna y tienen una inclinación más gradual a ellos. Esto probablemente se debe a que las espinas alargadas de los bisontes son sitios de inserción de músculos y ligamentos que conectan el cuello y la cabeza, mientras que no hay ninguna indicación de que el Espinosaurio (y el Ouranosaurio), necesitara mayor apoyo y potencia extra en la región del cuello que le brindara mayor sostén. Además, como todo espinosáurido, es probable que el Espinosaurio tuviera una garra extra larga en el primer dedo de sus patas delanteras, la cual sería de muy poca utilidad si el dinosaurio no pudiera elevarlas sobre el suelo por mucho tiempo, viéndose obligado a mantener una constante postura cuadrúpeda, locomoción que, por si fuera poco, es poco probable para un terópodo, considerando la corta longitud de las patas delanteras con relación a las traseras y al resto del cuerpo.

Si bien aún se desconoce la razón por la que el Espinosaurio haya poseído elevaciones sorprendentes en sus vértebras, es poco probable que haya sido para sostener una estructura densa y pesada como una joroba, mostrándonos a un animal que no perdió mucha relación con los reptiles primitivos como el Dimetrodón (que irónicamente está más relacionado con los mamíferos) y que haya poseído una especie de vela cuyas funciones son objeto de debate. No obstante, esto no significa que teorías como la de Jack Bailey deban ser descartadas.

12 de julio de 2011

Walking the T. Rex




Dinosaurios y otras criaturas prehistoricas pasan mucho tiempo en los teatros IMAX ultimamente.

Dinosaurs Alive, Sea Rex, Dinosaurs: Giants of Patagonia y más. Las pantallas gigantes parencen el lugar perfecto para resucitar enormes monstruos Mesozoicos.

El Tyrannosaurus afectuosamente conocido como Sue, presuntamente la celebridad fósil más famosa, hasta tiene su propio espectáculo 3D en pantalla.

Llamada "Walking the T. Rex" (Paseando al T. Rex) la breve biografía de Sue es una combinación de docudrama y paleontología detrás de cámaras. Visiones de Sue vuelta a la vida son intercaladas con apariciones de los paleontólogos del Museo de Campo de Chicago, Lindsay Zanno, Bill Simpson y Peter Makovicky, todos quienes comparten gran conocimiento sobre la ciencia tras el impresionante tyrannosaurio.

Mientras Zanno explica lo básico del trabajo de campo, por ejemplo, Makovicky interpreta secciones microscópicas de los huesos de Sue y señala algunas de las heridas que dejaron su marca en el esqueleto del dinosaurio. Esto enfoque combinado -paleo viñetas del mundo de Sue que concuerdan con los comentarios de los científicos - informa así como entretiene y da gusto ver que el filme muestra algunas de las nuevas técnicas que los paleontólogos usan para investigar detalles de las vidas de los dinosaurios.

En cuanto a los dinosaurios generados por computadora, merodean por la pantalla en la forma estereotípica de todos los grandes dinosaurios de pantalla. En otras palabras, no actúan mucho como animales reales. Sue anuncia sus ataques rugiendo; el Triceratops está bien armado pero relativamente fácil de someter y un grupo de Edmontosaurus amenazados desmotivan al Tyrannosaurus atacante gruñendo y agitando los brazos. Dejando eso de lado, los productores no hicieron que la versión joven de Sue se viera como un adulto en miniatura. La versión joven de Sue tiene piernas-largas, hocico chato, cubierta con un abrigo peludo de plumas y apropiadamente, se ve como un adolescente difícil. Una manada de emplumados dromaeosaurus también hace una aparición en el filme y con ello, la película está muy actualizada.

Los paleo freaks comunes puede que no vean nada en "Walking the T. Rex" pero el filme es sólido, y el mundo de Sue introduce a la audiencia a los elementos de la paleontología. A veces es bueno volver a lo básico y explicar la forma en que los científicos investigan la vida prehistórica. Por ello, "Walking the T-Rex" es un buen filme para entusiastas de los dinosaurios que quieren saber más sobre como los huesos de dinosaurio van desde sus tumbas rocosas a las paredes de los museos.

TRAILER



Más sobre Walking the T. Rex
http://clevergirljp.blogspot.com/2011/07/walking-t-rex-story-of-sue.html

Más sobre Sue, el esqueleto de Tyrannosaurus más completo y famoso del mundo

http://en.wikipedia.org/wiki/Sue_%28dinosaur%29

Dino Gangs



Desde que fueron descubiertos, creímos que los tiranosaurus eran los más salvajes asesinos que han caminado por la Tierra. Son el único grupo de dinosaurios que todo mundo conoce, y el tipo más famoso. T. Rex, es uno de las varias especies familiares en la cultura popular por su nombre científico. Pero el experto mundial en tiranosaurus el Dr. Phil Currie cree que no conocemos a estas criaturas en absoluto. El está convencido de que eran más inteligentes y mucho más peligrosos de lo que cualquiera puede imaginar. Y el cree que lejos de las criaturas torpes y solitarias de nuestra imaginación, eran animales de manada mucho más


Para probar esta teoría, Currie se embarca en una búsqueda que lo lleva a un nuevo descubrimiento en los cementerios de dinosaurios del desierto Gobi, el reino de los dragones de Komodo y las tierras salvajes del Kalahari africano. En el camino lleva tecnología de punta para analizar los fósiles de Tyrannosaurus, descubrir como se desarrollaron, que tan grandes eran sus cerebros y si tuvieron la inteligencia y los sentidos finamente afinados para cazar en una manada organizada.

Estudiando los animales modernos con similitudes a los Tyrannosaurus, Currie revela muchos descubrimientos extraordinarios en un mundo que se desvaneció hace 65 millones de años, un mundo en el cual Tyrannosaurus era el rey. Al final de este viaje, Currie tiene la evidencia que necesita, y lo que descubre cambiará la forma en que vemos a estos perfectos asesinos para siempre.

Combinando asombrosa animación por computadora (CGI), Dino Gangs revela la verdad sorbe un animal que -con 12 metros de largo, 5 de alto y pesando 6 toneladas- era tan implacable como el dragón de Komodo, tan rápido como los animales bípedos de la Tierra actual y tan astuto como el rey de la selva. Resulta que estos dinosaurios eran mucho más inteligentes de lo que pensábamos y merodeaban en manadas.

El especial de 120 minutos, Dino Gangs saldrá al aire en el Discovery Channel UK (Reino Unido) el 26 de Junio. Dino Gang es una coproducción de Discovery Channel y Fremantle Media Enterprices.


Dino Gangs está acompañado de un grandioso libro nuevo "Dino Gangs: La nueva biología de los dinosaurios" del Dr. Phil Currie y Josh Young, publicado por Harper Collins el 26 de Mayo.

Fuentes: http://www.atlanticproductions.co.uk/productions/specials/dino-gangs/

http://realscreen.com/2011/05/20/dino-gangs-theory-focus-of-discovery-fremantle-copro/

http://www.harpercollins.com.au/books/Dino-Gangs-New-Biology-Dinosaurs/?isbn=9780007413393

*****
Este prometedor documental se estrena en Discovery Channel Reino Unido, pero siendo una producción de DC, es muy probable que también se estrene pronto en E.U. y América Latina, habrá que esperar un poco.

Entrada original de "CleverGirl's Dinoblog"
http://clevergirljp.blogspot.com/2011/05/dino-gangs.html

3 de julio de 2011

Posible Terópodo Más Pequeño del Mundo


Paleontólogos de la Universidad de Portsmouth, Reino Unido, identificaron una especie de dinosaurio parecido a un ave que sería la más pequeña del mundo. Bautizado como maniraptor de Ashdown, pertenece al grupo de los terópodos, conocido por especies como el tiranosaurio y el velociraptor. Vivió hace 100 millones de años en el sur de Inglaterra. Estiman que midió entre 33 y 40 centímetros de largo.

Fuente: Diario "El País"

Una nueva especie de dinosaurio encontrada en Reino unido en una excavación fósil se ha registrado como el dinosaurio más pequeño del mundo. El dinosaurio tiene una longitud corporal de cerca de un pie (30.48 cm) con un peso de 200 g. Probablemente vivió en un periodo de hace 145 a 100 millones de años

Los "Maniraptores" son un grupo de terópodos que muchos evolucionistas creen incluyen a las aves.

"Como otros maniraptor, esta especie fue pequeña, peluda y camina en dos patas, como un pájaro. De cola corta, cuello largo e inclinado hacia atrás, tiene garras frontales y extremidades peludas." Explicó Darren Naish, investigador honorario de la Escuela de La Tierra y Ciencias Ambientales de la Universidad de Portsmouth, Inglaterra a Discovery News.

Fuentes: Archeology Online
Creation Revolution

Mi primera aportación, es pequeña pero espero hacer algunas mejores dentro de poco
Saludos!

2 de julio de 2011

Nueva Paleoinformadora

Hola a todos los lectores de "Mundo Terópodo".

Como sabrán, su servidor no siempre tiene tiempo para mantenerlos actualizados, pero las cosas van mejorando.

Dentro de un tiempo, contaremos con una nueva paleoinformadora en este, su blog. Puede que algunos ya la conozcan, pero para aquellos que no, les informo que pronto verán el nombre de OtoÑo (también conocida como CleverGirl) en la lista de Paleoinformadores. Pero más que eso, verán bastantes entradas informativas escritas por nuestra apreciada amiga.

Démosle la bienvenida a CleverGirl (alias OtoÑo)!!!

22 de junio de 2011

Dinoficha: Nanotyrannus lancensis

Nanotyrannus



Localización: Norteamérica
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Tiranosáurido
Significado del nombre: “Tirano Diminuto”
Tamaño: 5.5 metros de largo
Período: Cretáceo
Dieta: Carnívoro

Características:
El Nanotyrannus es un dinosaurio muy peculiar dentro de la familia de los tiranosáuridos. Como cualquier otro miembro del grupo, posee un cráneo profundo y cuadriforme, fuertes mandíbulas equipadas con dientes afilados y curvados hacia atrás, brazos cortos, compuestos sólo por dos dedos y patas traseras considerablemente fuertes. Sin embargo, algo lo distingue de sus parientes. El Nanotyrannus es el tiranosáurido más pequeño conocido, midiendo sólo cinco metros y medio de longitud y dos metros de altura (3 veces más pequeño que el T-rex). Esta característica ha levantando varias polémicas entre los paleontólogos, incluso sobre su existencia como especie. Dado que los únicos fósiles de Nanotyrannus encontrados hasta ahora pertenecen a animales considerablemente pequeños, hay un gran debate sobre si es realmente una especie individual o un ejemplar juvenil de otra especie, como el T-rex. Su cráneo mide aproximadamente, 60 centímetros de largo, sus mandíbulas parecen ser menos robustas que las de otros tiranosaurios y parece contar con una cantidad de 66 dientes, el mayor número de dientes visto en cualquier tiranosáurido conocido. Este inusual animal pesaba una tonelada (siendo así, el más liviano de su familia) y a diferencia de otros tiranosáuridos avanzados, poseía una contextura levemente ligera, además de patas traseras considerablemente largas. No obstante, hay quien piensa que estas características son comunes en los especímenes jóvenes de cualquier dinosaurio y que forman parte del proceso de crecimiento del animal.

Descubrimiento y Hallazgos:
El primer fósil de Nanotyrannus descubierto fue un cráneo encontrado en 1942 por Charles W. Gilmore, el cual posteriormente, en 1946 fue descrito como un ejemplar joven de Gorgosaurio, permaneciendo intangible al estudio científico durante unos 42 años, hasta que en 1988, los paleontólogos Robert T. Bakker, Philip J. Currie, y Michael Williams determinaron que este espécimen era algo completamente diferente a un Gorgosaurio, deduciendo que los huesos del cráneo estaban fundidos, una característica común entre los ejemplares adultos de la familia tiranosauridae. Además, el fósil parecía pertenecer a una época posterior al Gorgosaurio, siendo contemporáneo al T-rex. De esta forma, el cráneo fue asignado a un nuevo género, al que se le dio el nombre de Nanotyrannus debido al tamaño del espécimen con relación a otros miembros de su familia. El cráneo se exhibe actualmente en el Museo de Historia Natural de Cleverland bajo la tutela de Michael Williams.
Posteriormente, en el año 2001, Carol Tuck y Bill Harrison, liderados por Michael Henderson, desenterraron en el estado de Montana otro espécimen más completo de Nanotyrannus, el que recibió el apodo de “Jane”, en honor a Jane Solem, benefactora del Museo de Historia Natural de Burpee en Rockford, Illinois, donde se exhibe actualmente el ejemplar. Este ejemplar representa el mejor preservado cráneo de Nanotyrannus jamás encontrado.

¿Tiranosaurio rex Joven o Réplica a Escala?
Desde su descubrimiento, el Nanotyrannus ha resultado ser uno de los dinosaurios más enigmáticos para la paleontología. El misterio más intrigante de este terópodo es su propia existencia como especie. Mientras algunos piensan que este dinosaurio pudo haber pertenecido a un género propio, otros insisten en que éste era simplemente un joven T-rex o tal vez, un ejemplar juvenil de algún tiranosaurio desconocido. Esta polémica lleva discutiéndose durante años y dado que los ejemplares de Nanotyrannus muestran tantas semejanzas como diferencias al compararse con los especímenes de T-rex adultos, cada vez es más intensa. Al igual que su contemporáneo, el Tiranosaurio rex, el Nanotyrannus posee un cráneo cuadriforme y profundo, surcado por varias ventanas craneales que lo hacen más liviano, sus fosas nasales son bastante grandes, igual que las de un T-rex adulto. Además, presenta los mismos brazos pequeños de su pariente mayor. No obstante, también presenta diferencias radicales, incluyendo la cantidad de dientes y la forma de éstos. En la mandíbula del Nanotyrannus se puede encontrar una cantidad de hasta 62 dientes, mientras que en la del T-rex generalmente se aprecian menos de 60 (el Nanotyrannus tiene más dientes, presentando hasta 15 en cada lado de la mandíbula superior y 16 en cada lado de la inferior). Además, éstos difieren en forma a los de un ejemplar adulto de Tiranosaurio, los cuales son considerablemente largos y sumamente anchos, adoptando forma de banana, lo que los hace ideales incluso para triturar huesos. Los dientes del Nanotyrannus, en cambio, son más pequeños, cortos y estrechos, más adaptados para desgarrar carne. Otra prueba que sustenta la teoría de que este pequeño tiranosáurido haya formado parte de un género propio es la forma de su cerebro, el cual también difiere en gran manera del de un T-rex adulto. Todo esto se conoce gracias a varios estudios que se han realizado utilizando diferentes técnicas para intentar resolver este debate. Sin embargo, cada uno muestra resultados diferentes. El más detallado hasta ahora fue llevado a cabo por los anatomistas Lawrence Witmer y Ryan Ridgely. Éste reveló que algunas características del cráneo del espécimen apodado “Jane” son difíciles de atribuir a la juventud (ontogenia), proporcionando pruebas de que este ejemplar haya sido un animal adulto o casi adulto y aumentando las posibilidades de que “Nanotyrannus” haya sido un género válido. No obstante, esto no resuelve la controversia. Otros estudios han proporcionado pruebas de que la mayoría de las características distintivas vistas en “Jane” se deben simplemente a cambios ocurridos durante el crecimiento del animal. Por ejemplo, se cree que la cantidad y la forma de los dientes vista en las mandíbulas del Nanotyrannus difiere de la del T-rex debido a la posibilidad de que el Tiranosaurio perdía dientes durante su crecimiento y la forma de éstos cambiaba de igual manera como medio de adaptación para el tipo de alimentación que llevaría el animal cuando estuviera completando su desarrollo. Sin embargo, a pesar del gran debate que ha tenido lugar desde finales del Siglo XX, el Nanotyrannus representa, hasta el día presente, un género válido.

Hábitat:
El Nanotyrannus vivió desde hace 70 millones de años, a finales del Cretáceo hasta hace 65 millones de años, en Norteamérica. Se piensa que para entonces, éste era un lugar frondoso que gozaba de un clima subtropical. Hay evidencia de que este hábitat estaba compuesto por inmensos bosques, abundantes en coníferas, helechos, cicadáceas y otras plantas. Probablemente, este entorno también constaba de zonas montañosas y extensas praderas, alimentadas por cuerpos de agua dulce. Estos vastos terrenos subtropicales ocupaban casi toda la zona oeste y gran parte de la zona central de Norteamérica. Aquí el Nanotyrannus coexistía con grandes herbívoros, incluyendo akylosaurios, ceratopsianos y hadrosaurios y también con criaturas más pequeñas, como troodóntidos y ornithomimusaurios, los cuales le pudieron proporcionar alimento. No obstante, es de considerar que de ser una especie válida, el Nanotyrannus podría igualmente ser presa de otros depredadores, como el Tiranosaurio, por lo que además de cazar, debía cuidarse de ser cazado. Por esta razón, algunos especulan que este terópodo debió concentrarse en zonas de caza diferentes a la de su primo mayor, como por ejemplo, en las partes más densas del bosque o aquellas áreas casi inaccesibles para un depredador de gran tamaño, pero viables para un ágil carnívoro de menos de seis metros. En esos territorios espesos, se valdría de presas de menor tamaño que coexistieran en la misma zona y posiblemente competiría contra otros terópodos pequeños y ágiles, como los dromeosáuridos.

Comportamiento:
Dado que es poca la evidencia fósil que se ha podido recuperar de este peculiar tiranosaurio, se desconocen muchos rasgos de su comportamiento. Algunos piensan que de tratarse de una especie diferente al T-rex, el Nanotyrannus se hubiese comportado de forma similar, aunque hubiese diferido en el tipo de presas que cazaba y por supuesto, en la forma en que convivía con su entorno. Posiblemente, el Nanotyrannus se concentraba en presas más pequeñas y ágiles que las del Tiranosaurio rex, las cuales eran más comunes en las zonas densas, tales como ornithomimusaurios y troodóntidos y quizá depredara también en miembros jóvenes de otras especies más grandes, incluyendo al mismo T-rex. De igual manera, es posible que el Nanotyrannus se arriesgara a introducirse en los terrenos más amplios cuando el alimento escaseaba en sus zonas de caza. Hay también quienes opinan que este tiranosáurido pequeño se juntara en grupos pequeños de hasta quizá unos siete individuos para dar caza a presas más grandes, como hadrosaurios o ceratopsianos.

Dinoficha: Therizinosaurio cheloniformis

Therizinosaurio



Localización: Asia
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Therizinosáuridos
Significado del nombre: “Lagarto Guadaña”
Tamaño: 8 a 12 metros de largo
Período: Cretáceo
Dieta: Herbívoro (no completamente confirmado)

Características:
El Therizinosaurio se destaca por ser uno de los dinosaurios más extraños de los que se tenga conocimiento. La mayor parte de su fisiología es casi desconocida debido al poco material fósil que se ha encontrado. La única evidencia que se tiene de este animal es un brazo de 2.45 metros de largo en el que se aprecian unas enormes garras de 70 centímetros, varios fragmentos de dientes, algunos fósiles incompletos de las patas traseras que incluyen cuatro largos dedos semejantes a los de un ave y parte del tórax de la criatura. Aún así, los paleontólogos pueden imaginar el resto de su apariencia al comparar los pocos fósiles encontrados con los de otros dinosaurios que muy probablemente pertenecen a su misma familia. Gracias a estos restos, los expertos describen al Therizinosaurio con una apariencia poco común entre los terópodos. Ésta consiste en un cuello largo, una cabeza pequeña y una constitución bastante robusta. Este tipo de características son comúnmente vistas en dinosaurios herbívoros pero al unirse con los fósiles encontrados, se obtiene una criatura de un aspecto muy singular. Sin embargo, gran parte de los científicos coinciden en que este fue un terópodo herbívoro, al igual que muchos ornithomimusáuridos y que usaba su largo cuello y brazos para alcanzar la vegetación y llevarla a su boca, en la cual se cree que poseía un pico que pudo haberle ayudado a arrancar hasta las ramas más duras, además de que sus dientes tenían forma de hoja, una característica ideal para moler la vegetación, su cabeza pequeña lo hacía más ágil y no le daba demasiado peso al largo cuello, y su constitución robusta se debía a que poseía un enorme estómago que funcionaba como una enorme cámara de fermentación para toda la vegetación que el dinosaurio ingería. Teniendo en cuenta el tamaño de los fósiles encontrados, los expertos deducen que el Therizinosaurio pudo llegar a medir entre 8 y 12 metros de longitud y pesar hasta 6 toneladas, convirtiéndolo en el terópodo probablemente herbívoro más grande que se haya descubierto hasta el día presente.

Descubrimiento y Hallazgos:
Los primeros restos de Therizinosaurio fueron encontrados en 1948. Éstos consistían en varias garras tan impresionantes, que sus descubridores pensaron que se trataba de las costillas de una tortuga gigante. Y así se supuso hasta principios de los años 50 cuando se encontraron otros huesos que incluían dientes, brazos incompletos, una garra más completa y restos escasos de las patas traseras, entre los cuales se encontraban huesos de forma tetradáctila. Fue entonces cuando se descubrió que los fósiles encontrados en la década anterior pertenecían en realidad, a un dinosaurio. Casi a mediados de la década, en 1954, los restos recibieron el nombre de Therizinosaurio cheloniformis, literalmente, “Lagarto Guadaña con forma de Tortuga” por el paleontólogo Evgenii Aleksandrovich Maleev. Pero tan pronto un problema termina, otro sale a flote. Este era un espécimen nunca antes visto en la historia de la paleontología, por lo que su clasificación no estuvo clara y continuó siendo objeto de debates durante muchos años. No fue hasta principios la década de 1990, cuando se descubrió que este extraño reptil bípedo era un dinosaurio terópodo. No obstante, el resto de la taxonomía del animal era aún un misterio debido a que poseía un gran número de características nunca vistas en ningún terópodo conocido hasta entonces, por lo que fue atribuido a una nueva familia a la que se le dio en nombre de “therizinosáuridos”. Todos los fósiles de Therizinosaurio, desde la primera garra hasta los restos más distintivos provienen de la región mongola conocida como el Desierto Gobi y la búsqueda de restos de este terópodo en este lugar aún continúa.

Brazos y Garras Gigantes:
La mayor parte de los terópodos poseía patas delanteras cortas y garras moderadamente grandes pero el Therizinosaurio ha roto el récord en cuanto a brazos y garras se refiere. Los brazos del Therizinosaurio podían medir hasta tres metros y más sorprendente aún, sus garras medían casi un cuarto de la longitud de los mismos. Se sabe que los huesos de los brazos eran muy macizos, por lo que su musculatura debió haberlo sido aún más. Es probable también que los músculos de los hombros fueran bastante numerosos y sumamente fuertes. Pero sin duda, lo más impactante eran sus garras. Cada una tenía forma de guadaña, eran levemente curvas y notablemente finas. La del primer dedo parecía ser la más larga. Llegaba a medir unos 70 centímetros de largo, pero las otras dos no eran tan diferentes en longitud. El uso que el dinosaurio daba a estas garras es un misterio. Muchos creen que pudieron haber servido para excavar termiteros o rasguñar la corteza de los árboles en busca de insectos. Sin embargo, la mayoría de los paleontólogos sostienen que la función principal de estas garras era arrancar y atraer las hojas de ramas altas hacia su boca. No obstante, muchos coinciden en que estas garras pudieron haber servido al animal como defensa y que pudo haberlas utilizado para arremeter contra carnívoros de gran tamaño como el Tarbosaurio si se sentía amenazado.

Relativos y Fisiología:
La fisiología del Therizinosaurio es parcialmente desconocida. Sin embargo, los restos encontrados hasta el momento datan de una apariencia peculiar, consistente en una cabeza pequeña, un cuello largo, un estómago enorme y una postura casi vertical. Además, los fósiles de dinosaurios similares también han ayudado a los expertos a deducir cómo era este terópodo. Entre estos, se encuentran los restos de un cráneo bien conservado de Erlikosaurio. Este terópodo, también asignado a la familia de los therizinosáuridos, muestra una cabeza pequeña, una dentadura en forma de hoja, parecida a la del Therizinosaurio, y un pico que posiblemente utilizaba para arrancar plantas, dando a conocer que el grupo al que pertenecieron estos terópodos haya sido herbívoro. Por otra parte, el cuello largo es una característica vista en los fósiles de otro therizinosáurido llamado Segnosaurio y las patas traseras cortas y postura levemente vertical es un rasgo visto en otro miembro del grupo conocido como Nanshiungosaurio. Es probable que todos los therizinosáuridos compartieran estas características pero el Therizinosaurio es hasta ahora el más extraño y misterioso que se haya conocido.

Hábitat:
El Therizinosaurio vivió desde hace 70 a 65 millones de años en la región del Desierto Gobi, en Mongolia. Durante esta época, este desierto no era muy diferente a la actualidad. Contaba con amplias zonas áridas, abundantes en dunas de arena y poco frondosas. Sin embargo, la ubicación geográfica, a pesar de no ser tan diferente a la actual, hacía que Mongolia colindara con Norteamérica por el Noreste, por lo que tendría mayores posibilidades de precipitación, además de disfrutar de un mayor acercamiento al océano, dado que cierta parte del oeste del continente asiático aún no estaba formada, lo que le permitía gozar de una pequeña diversidad de climas. Esto permitía la formación de varios oasis por cortos períodos anuales. También era común encontrar sabanas que crecían entre las dunas de arena, las cuales producían zonas exuberantes durante ciertos períodos de tiempo con la formación de éstos. Es probable que el Therizinosaurio permaneciera en las sabanas alimentándose de la vegetación resistente a la sequía hasta que la precipitación se acumulara en otras zonas y formara nuevos oasis, lo que obligaría a este dinosaurio a migrar hacia otras áreas que proporcionaran alimento para el mismo, permaneciendo cerca las zonas más húmedas y exuberantes. No obstante, también hay quien sostiene la posibilidad de que algunas zonas permanecieran frondosas durante todo el año y que el Therizinosaurio permanecía en éstas hasta que el alimento escaseara. Algunos piensan que estas zonas pudieron haberse ocupado por bosques o sabanas alimentadas por cuerpos de agua estacionarios.

Comportamiento:
Debido al escaso material fósil es muy poco el conocimiento que se tiene sobre el posible comportamiento del Therizinosaurio. Muchos científicos creen que este dinosaurio vivía en grupos para proteger a los jóvenes y garantizar su supervivencia en ese clima árido y repleto de depredadores. Algunos expertos sugieren que el Therizinosaurio pudo haber sido un animal migratorio que se movilizaba de un lugar a otro, siempre bordeando los posibles oasis o los lugares más abundantes en vegetación, en busca de alimento y agua.

Dinoficha: Acrocanthosaurio atokensis

Acrocanthosaurio



Localización: Norteamérica
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Carcarodontosáuriodo (no completamente confirmado)
Significado del nombre: “Lagarto de Espinas Altas”
Tamaño: 10 a 11.5 metros de largo
Período: Cretáceo
Dieta: Carnívoro

Características:
El Acrocanthosaurio es el mayor dinosaurio carnívoro que habitó Norteamérica durante el Cretáceo medio, hace 115 millones de años. Este terópodo se caracteriza por poseer una elevación vertebral muy poco común en dinosaurios similares. Dicha elevación se extiende desde la parte superior del cuello hasta el final de la cola y hacía que las vértebras del animal se elevaran unas dos veces y media la altura promedio que pudieron tener las mismas. Este enorme carnívoro poseía un cráneo alargado, estrecho y poco profundo, con una forma muy peculiar entre otros terópodos. La fosa anteorbital vista en el cráneo del Acrocanthosaurio cubre más de un cuarto de la longitud craneal, lo que reducía relevantemente el peso de su cabeza, dándole mayor agilidad. Los dientes de esta criatura se diferencian de los del Carcharodontosaurio dado que carecen de la particular textura rugosa de la mayoría de los carcarodontosáuridos, además de que parecen variar de forma y tamaño, dependiendo de la zona dentaria donde estén ubicados. Un estudio llevado a cabo hace unos años dio a conocer que quizá debido a su dieta, el Acrocanthosaurio poseía un nivel bacterial muy alto en su boca, característica vista en algunos animales como el dragón de Komodo. Es posible que esta adaptación le hubiese permitido al Acrocanthosaurio infectar peligrosamente a sus presas al morderlas, de modo que si no morían durante el ataque, es probable que lo hicieran consecuentemente. A pesar de su distintiva estructura bocal, este gigantesco allosauroide parece compartir muchos rasgos con los carcarodontosáuridos. El Acrocanthosaurio posee un esqueleto similar al de los allosáuridos más comunes, pero muchas de sus características craneales y estructurales parecen asociarse más a estos gigantes que posteriormente se convirtieron en los depredadores dominantes del hemisferio sur. Debido a esto, se le considera un carcarodontosaurio primitivo. Como todo terópodo, el Acrocanthosaurio es bípedo y posee una cola larga y poderosa para balancear el cuerpo y la cabeza, manteniendo el centro de gravedad sobre las caderas. Una investigación basada en la estructura ósea de las patas traseras del Acrocanthosaurio reveló que esta criatura pudo haber corrido a velocidades de hasta 24.5 km/h. No obstante, se requiere más información para confirmar si realmente fue esa su velocidad máxima. Los brazos de este dinosaurio son más cortos y robustos que los de otros allosauroides. Además, un estudio realizado sobre la función y movimiento de los mismos dio a conocer la amplitud de la articulación y el ángulo máximo de apertura. En muchas articulaciones las cataduras óseas no se conectaban directamente, evidenciando una gran presencia de cartílago en las uniones, por lo que el rango de movimiento de los brazos era bastante limitado. No obstante, los miembros delanteros de este terópodo parecen haber sido sumamente fuertes y por consiguiente, armas formidables para cazar.

Descubrimiento y Hallazgos:
Los primeros restos de Acrocanthosaurio fueron encontrados en la formación Atoka en Oklahoma, a lo que debe su binomial, atokensis. En 1947, tras ser descubierto el nuevo terópodo, el paleontólogo Wann Langston hijo, de la Univeridad de Texas, le dio el nombre "Acracanthus atokaensis" en su estudio original, pero en la publicación formal de 1950, junto a su colega, John Willis Stovall, de la Universidad de Oklahoma, le cambió el nombre a “Acrocanthosaurus atokensis”. Ese mismo año, fueron descritos otros dos ejemplares incompletos que pasarían a conformar el holotipo y el paratipo del recién nombrado género. Sin embargo, no fue hasta la década de los 90s que se descubrieron los esqueletos más completos de este dinosaurio. El más impresionante, mejor preservado y mayor espécimen descubierto de Acrocanthosaurio fue hallado en la Formación de Antlers, Texas por coleccionistas privados. Éste presenta el único cráneo y brazo completo de la especie y el esqueleto está tan bien preservado, que los paleontólogos le dieron un apodo, “Fran”. Desde entonces, se han encontrado varios físiles de Acrocanthosaurio en diferentes partes de los Estados Unidos, incluyendo un diente hallado al sur de Arizona, marcas de dientes en huesos de saurópodos encontrados en la misma área, varios dientes recuperados en la Formación de Arundel de Maryland y una larga trayectoria de huellas de un tipo de terópodo de gran tamaño, encontradas en el Río Paluxy, en Texas, junto a las de un grupo de saurópodos, han sido asignadas al género. Todo esto parece indicar que este animal pudo haberse distribuido hasta el extremo este de Norteamérica, pero de igual manera, es posible que varios de estos fósiles hayan sido erróneamente clasificados.

Hábitat:
Hace aproximadamente 115 millones de años A.C, el sur de Norteamérica era predominante en pantanos y bosques húmedos. La mayoría de estas zonas pantanosas confluían en el mar que se estaba abriendo paso a través del continente y que en pocos millones de años formarían el Mar Interior Occidental. También era fácil encontrar planicies inundables y gran cantidad de espacios abiertos por donde transitaban manadas de enormes saurópodos. En este mundo húmedo, el Acrocanthosaurio cazaba supremo. Casi todo lo que lo rodeaba era una presa potencial, pues incluso carnívoros pequeños como el Deinonycus podrían considerarse parte del menú. En estas tierras pantanosas también eran comunes los ornitópodos como el Tenontosaurio y el Protohadros y los gigantes saurópodos como el Pleurocoelus, el Paluxysaurio y el colosal Sauroposeidón.

Comportamiento:
Las huellas encontradas en el río Paluxy, en Texas parecen pertenecer a varios individuos. De confirmarse ser pertenecientes al Acrocanthosanrio (cosa que es probable debido a que es el único terópodo de gran tamaño que se conoce en la región donde fueron encontradas) es posible que este enorme carnívoro cazara en grupos de hasta tres o cuatro individuos, posiblemente. Este comportamiento social sería una táctica de caza eficaz cuando se está rodeado de presas potenciales tan grandes como los saurópodos que compartían su entorno, aunque es probable que sólo depredaran en entes inmaduros o que no alcanzaran un tamaño tan enorme como la mayoría de éstos. Dado que no se han encontrado fósiles de Acrocanthosaurios jóvenes, se desconoce la forma en que los adultos se relacionaban con sus crías. Mas debido a la falta de fósiles, hay quien piensa que este terópodo pudo haber adoptado un comportamiento caníbal y que diera caza a los individuos más pequeños.

24 de abril de 2011

Velociraptor ¿Un cazador exclusivamente nocturno?

El pasado jueves14 de abril, la revista Science publicó el estudio de un equipo de investigadores, compuesto por Ryosuke Motani y Lars Schmitz, de la Universidad UC Davis, el cual consistió en un minucioso análisis sobre la estructura ocular de unos 33 fósiles de dinosaurios, entre los que se incluye material del famoso Velociraptor mongoliensis.

El punto de partida de los científicos lo fue la medición del llamado "anillo escleral", un aro óseo que cubre la parte del iris y la pupila de varios animales, y que muchos consideran como un indicador del tamaño de la última. La premisa de Motani y Schmitz se basa en el principio de que los animales que están activos mayormente durante el día, tienen una apertura más pequeña del anillo escleral, mientras que los de hábitos nocturnos, tienen una más amplia. Teniendo esto en cuenta, los investigadores compararon la cavidad escleral de sus 33 especímenes con la de 164 lagartos y aves modernas.

El resultado reveló que el Velociraptor y algunos dinosaurios similares no sólo eran capaces de ver en la oscuridad, sino que dependían de eso. En anillo escaleral visto en la fosa orbital del Velociraptor llevó a los investigadores a concluir que este pequeño terópodo era un depredador que tendía a aprovechar la oscuridad de la noche, más que la luz del día para realizar sus actividades de caza y alimentación.

Por supuesto, la posibilidad de que varios dinosaurios, como los dromeosáuridos (la familia a la que pertenece el Velociraptor) estuviesen escrupulosamente adaptados para llevar una vida mayormente nocturna ya había sido propuesta y parcialmente aceptada. La mayoría de estas especulaciones estaban exclusivamente basadas en el tamaño de la órbita de varios ejemplares, como por ejemplo, el Troodón y el Leaellynasaura. No obstante, este es el primer estudio realizado sobre la capacidad de algunos dinosaurios para ver en la oscuridad.

Dicho esto, la idea de que el Velociraptor haya sido un depredador excepcionalmente nocturno no parece ser del todo exagerada. Después de todo, dinosaurios tan astutos como el Velociraptor y sus semejantes, sin duda hubiesen tomado ventaja sobre sus presas, asaltando desde todas direcciones en la oscuridad de la noche, además de aumentar sus posibilidades de caza, evitando la competencia por el alimento contra otros depredadores e incluso, el convertirse en presas de los terópodos más grandes, como el Tarbosaurio y el Zhuchengtyrannus.

17 de abril de 2011

Teropodoinforme de la 1ra Mitad de Abril

Muy buenas, apreciados lectores. Como ya sabrán, no he podido atender el blog muy a menudo por cuestiones de agenda, pero les traigo hoy estas tres noticias que componen el informe de la mitad de abril. Imagino que muchos estarán ansiosos por la llegada de mayo para disfrutar del nuevo juego de Jurassic Park, de la serie "Terra Nova" y del documental "Reign of the Dinosaurs". Para aquellos interesados en la paleontología a quienes les cuesta esperar, espero estas noticias sirvan para calmar un poco las ansias y por supuesto, para su disfrute y su interés.

El Zhuchengtyrannus saluda desde China

El 1ro de abril fue publicado el descubrimiento de un primo cercano del T-rex, desconocido por la ciencia hasta entonces. Se trata de un tiranosáurido de quizá, 11 metros de largo, 4 de alto y de unas 4.7 a 6 toneladas de peso, que pudo haber competido con el ya conocido Tarbosaurio por alimento y hasta por territorio. Los fósiles encontrados de este nuevo gigante tan sólo consisten en una parte de la mandíbula superior y la porción del cojinete dental de la mandíbula inferior. Estos restos fue recuperado en una cantera cercana a la ciudad de Zhucheng, en la provincia china de Shandong, no muy lejos de donde el Shantungosaurus fue descubierto, cantera que data de hace poco más de 73.5 millones años. Por tal razón, el nuevo gran terópodo asiático recibió el nombre de “Zhuchengtyrannus magnus”, literalmente, el gran tirano de Zhucheng. El honor de este gran descubrimiento se lo llevó el paleontólogo Dave Hone, quien aseguró que el Zhuchengtyrannus no había sido encontrado sólo. Así es. Junto los restos del Zhuchengtyrannus, se encontraron los fósiles de otro tiranosáurido, el cual aún no ha sido descrito.

Hone también asegura que ya se tenían registros fósiles del Zhuchengtyrannus, incluyendo dientes aislados y un hueso del dedo del pie, pero dicho material no fue suficiente para proveer una descripción moderadamente formal sobre este dinosaurio, de modo que las nuevas piezas del rompecabezas (las del cráneo) proporcionan las pistas necesarias para saber que el Zhuchengtyrannus era una especie diferente de otros grandes tiranosáuridos como el Tarbosaurio y el nuevo ejemplar no identificado, encontrado en sus cercanías.


Reconstrucción del Zhuchengtyrannus


Mandíbula inferior del Zhuchengtyrannus


El Misterio del Nanotyrannus Continúa

Un nuevo estudio llevado a cabo en el Museo de Historia Natural de Cleveland por los anatomistas Lawrence Witmer y Ryan Ridgely reveló nuevas pistas sobre la controversial identidad del fósil apodado “Jane”, el cual se exhibe en el Museo Burpee de Historia Natural en Rockford, Illinois. Los científicos han publicado un documento sobre la validez del cráneo (la única pieza recuperada de este ejemplar) tras someterlo al C-T Scan, seguido por un análisis de computadora para la visualización tridimensional del mismo. Este estudio confirmó que el cráneo muestra varios rasgos vistos en el Tiranosaurio rex, (u otra especie de tiranosáurido conocida o desconocida) pero además, ofrece otros que demuestran que era un tiranosáurido mucho más basal. Es decir, se han encontrado diferencias radicales entre el Tiranosaurio rex y el posible Nanotyrannus lancensis, (a pesar de las muchas similitudes que comparten) las cuales podrían llegar a comprobar la validez de esta segunda especie. Es posible que algunas de estas diferencias pudieran atribuirse al estilo de vida de ambos animales.

De acuerdo a los expertos, algunas características del cráneo de “Jane” son difíciles de atribuir al factor juventud (ontogenia), proporcionando pruebas de que “Jane” haya sido un animal adulto o casi adulto y aumentando las posibilidades de que “Nanotyrannus” haya sido un género válido. No obstante, esto no resuelve la controversia. A pesar de las nuevas pistas reveladas en este experimento casi confirman la validez de la especie Nanotyrannus lancensis, aún hay quien piensa que las diferencias vistas entre el cráneo de “Jane” y el T-rex (adulto) se deben meramente a cambios ocurridos durante el crecimiento del animal.

Este no es el primer estudio realizado sobre la validez del cráneo de “Jane”, pero es hasta ahora el más detallado. A pesar de que no responde a las interrogantes de mayor rigor, arroja nueva luz sobre el extenso dilema que ha intrigado a los paleontólogos por años. Mientras la posibilidad de que “Jane” haya sido un ejemplar juvenil de T-rex fue la más considerada durante la última década, esta nueva investigación balancea ambas teorías al nivel de anular la idea de descartar alguna de las dos posibilidades. Por tal razón, la pregunta “¿Es el Nanotyrannus un género válido?” debe ahora cambiar a “¿Las diferencias observadas podrían realmente ser atribuidas o no al factor juventud?” La respuesta requiere, como es sabido, de más pruebas que surjan de la investigación de campo, más que de la de laboratorio.

Fotografías tridimensionales en CT del cráneo de "Jane"


Nuevo Terópodo Basal en Norteamérica

El descubrimiento de los fósiles de un terópodo primitivo que merodeó el oeste de los Estados Unidos hace más de 200 millones de años otorga a la ciencia nuevas pistas sobre el inicio del éxito de los dinosaurios. Se trata de un pequeño carnívoro que recibió el nombre “Daemonosaurus chauliodus” y cuyos fósiles presentan rasgos únicos entre todos los dinosaurios que se han encontrado en sedimentos triásicos. Este terópodo basal fue descrito por Hans-Dieter Sues, comisario de paleontología de vertebrados en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural y por ss colegas, Sterling Nesbitt, David Berman and Amy Henrici, quienes reportaron el descubrimiento en la edición del miércoles 13 de abril de la publicación de la Proceedings of the Royal Society B. Debido a que encontraron sólo la cabeza y elcuello de la criatura, los paleontólogos no están seguros de su tamaño exacto, pero consideran que habría medido de uno a dos metros de longitud. Sin embargo, lo que más ha cautivado a los investigadores son las características del cráneo y las pistas que éstas ofrecen.

“El hocico corto y los dientes curvos hacia atrás en el Daemonosaurus chauliodus nunca antes habían aparecido en un dinosaurio del Triásico.”, asegura Sues.

El nuevo descubrimiento no sólo ofrece pistas sobre cómo se movilizaron los dinosaurios hacia diversas partes del mundo, sino que también parece representar un lugar muy importante en la línea que divide el período de tiempo que separa la aparición de los dinosaurios en el Hemisferio Sur y el inicio de su éxito en el Hemisferio Norte.


"'Las características del cráneo y cuello del Daemonosaurus indican que fue un elemento intermedio entre los primeros dinosaurios depredadores conocidos, de Sudamérica, y los terópodos más avanzados. Una de esas características es la presencia de cavidades en algunas de las vértebras del cuello relacionadas con la estructura del sistema respiratorio." dijo Sues.

El Daemonosaurus fue encontrado en la localidad de Ghost Ranch en el estado de New México, lugar famoso por la gran cantidad de fósiles de Coelofisys ahí encontrados, un dinosaurio un poco más avanzado, con el que posiblemente el Daemonosaurus haya coexistido. Por tal razón, el nuevo terópodo representa un lugar clave entre la brecha del origen de los dinosaurios, de su expansión territorial y de su camino hacia el dominio.

Es posible que, junto al Tawa (un terópodo basal que vivió antes que el Daemonosaurus), el Daemonosaurus proporcione una gran cantidad de piezas para rellenar una buena porción de este misterioso rompecabezas. No obstante, su simple descubrimiento es indicio de que hay muchos dinosaurios basales por descubrir aún.

Reconstrucción del Daemonosaurus

27 de marzo de 2011

Teropodoinforme de la 2da Mitad de Marzo

Mis más cordiales saludos y sinceras disculpas a todos los lectores de "Mundo Terópodo" por este período en que no he podido atender el blog. Por cuestiones de agenda, se me ha dificultado el mantenimiento del blog desde principios de mes, pero no por ello he de pasar por alto los últimos sucesos paleontológicos que han despertado el interés de los amantes de los dinosaurios y de los terópodos en particular. De modo que en esta ocasión, incluyo las noticias más prominentes de las últimas semanas en cuanto a terópodos se refiere.


Oxalaia: El nuevo gran carnívoro de Brasil

El pasado 16 de marzo, un equipo de paleontólogos presentó los fósiles de un nuevo espinosaurio que pudo haber alcanzado de 12 a 14 metros en vida y haber pesado de cinco a siete toneladas, tratándose del mayor terópodo encontrado en el país. El ejemplar recibió el nombre de "Oxalaia Quilombensis", en homenaje a Oxala, la divinidad masculina más respetada de una religión africana implantada en Brasil durante el período de esclavitud y su binomial se debe a los quilombos, los refugios de los esclavos brasileños y sus descendientes en la isla de Cajual, donde el nuevo terópodo fue encontrado. Los únicos fósiles encontrados de la criatura consisten en fragmentos del cráneo y la mandíbula y datan de más de 95 millones de años, remontándose a mediados del Cretáceo, de acuerdo a la paleontóloga Elaine Machado, quien anunció el descubrimiento en una conferencia de prensa en la Academia de ciencias de Río de Janeiro.

Como todo espinosáurido, el Oxalaia poseía un cráneo alargado y una gran mandíbula con capacidad para sustituir dientes desgastados o quebrados rápidamente debido a su comportamiento carnívoro. Otra característica de sumo interés es que este animal parece estar más relacionado con su pariente africano, en Espinosaurio, que con sus parientes más próximos en términos geográficos, aunque el conocimiento que se tiene de estos dinosaurios brasileños es casi nulo, por lo que aún no se puede averiguar con certeza si estaba más emparentado con uno que con el otro. De hecho, el descubrimiento del Oxalaia podría proporcionar nuevas teorías sobre la validez o invalidez de algunas especies ya descubiertas, como ha ocurrido en la última década con muchos tipos de animales prehistóricos.

Sin embargo, esta no es la única sorpresa que nos ofrece Sudamérica esta semana.


Reconstrucción del Oxalaia


Restos fosilizados del cráneo del Oxalaia

Los Deinonycosaurios Primitivos Continúan Impresionando Desde el Sur

Tan sólo dos días después de la publicación del Oxalaia, se describió un dinosaurio descubierto en Neuquén, Argentina en 2006, por Diego Rosales. Se trata de un terópodo no muy común en el hemisferio sur: un deinocnycosaurio. Este nuevo ejemplar fue nombrado por Juan D. Porfiri, Jorge O. Calvo y Doménica Santos como “Pamparaptor micros”, quienes afirman que en vida, el animal pudo llegar a medir unos 50 o 70 cm de largo y se caracterizaba por una bizarra morfología dactilar en las patas traseras. Sin embargo, existen dudas respecto al tipo de deinonycosaurio al que pertenecía el Pamparaptor, ya que algunas características parecen ser cercanas a los troodóntidos, mientras que otras parecen ubicarlo en un grupo primitivo de dromeosáuridos, tal vez, el grupo que dio origen a los unenlagios, hasta ahora los únicos deinonycosaurios conocidos en el hemisferio sur. Por ahora, las pruebas parecen apuntar a que el Pamparaptor fue un deinonycosaurio basal, fortaleciendo la teoría de que este grupo haya tenido sus orígenes en el sur (específicamente, en África), como se vio en la entrada anterior.

El Acrocanthosaurio es Admitido en la Familia del Carcharodontosaurio

Desde mediados de los años 50, cuando fue descubierto, se pensó que el Acrocanthosaurio estaba directamente emparentado con el Allosaurio, siendo visto como una versión más grande y robusta de éste, con un cráneo más alargado y con una sorprendente elevación dorsal. No fue hasta finales de los 90s, tras el descubrimiento de los primeros carcharodontosáuridos, en el hemisferio sur, los cuales estaban visiblemente relacionados con Allosaurus y sus más cercanos familiares, que se comenzó a desintegrar esa visión. Desde entonces, se inició una duradera polémica sobre la ubicación taxonómica del Acrocanthosaurio.

En 2000, los paleontólogos Ken Carpenter y Philip Currie describieron un cráneo casi intacto de un Acrocanthosaurio hallado en Oklahoma, el cual estaba parcialmente enclaustrado en las rocas cuando fue inicialmente estudiado. Ahora que el ejemplar ha sido completamente preparado, Eddy y Clarke decidieron hacer otra observación del cráneo. Comparándolo con los de otros allosauroides y otros terópodos no relacionados a éstos, esperaban encontrar la familia a la que pertenecía este dinosaurio o encontrar especies similares en los registros fósiles. El reporte final de Eddy y Clarke proporcionó una guía detallada sobre el cráneo del Acrocantosaurio, y los científicos fueron capaces de sacar algunas conclusiones de su amplio estudio. Eddy y Clarke confirmaron que el Acrocanthosaurio fue un carcharodontosáurido primitivo, estando particularmente relacionado con el Eocarcharia, encontrado en Níger, y a su vez, ubicado en lo que podría considerarse como el grupo de transición entre la familia Allosauridae y la Carcharodontosauridae. Esto significa que el Allosaurio y el Acrocanthosaurio pertenecían a linajes separados del grupo Allosauroidea.

De acuerdo a Eddy y Clarke, el Allosaurio y el Acrocanthosaurio compartieron un ancestro común en algún punto del tiempo, lo que nos puede decir algo acerca de cómo los dinosaurios se movían de una parte del mundo a otra. Eddy y Clarke plantean que alrededor de 143 a 134 millones de años, los dinosaurios podrían haber pasado de la Europa prehistórica a América del Norte a través de las conexiones de tierra, incluyendo Groenlandia y varias cadenas de islas. Desde la identificación del Neovenator en el nuevo estudio, como un carcarodontosáurido primitivo que vivió en Europa justo después de este período de tiempo, los científicos han propuesto que los carcharodontosáuridos podrían haberse esparcido fuera de Europa, hacia África, Asia, América del Sur y América del Norte a través de las diversas vías abiertas en esa época. Los miembros dispersados se habrían adaptado de manera diferente en cada continente, con el Acrocanthosaurio siendo el único en América del Norte, hasta ahora.

Pero la realidad es que sólo estamos empezando a comprender el origen y evolución de este grupo de dinosaurios. Durante mucho tiempo, el Allosaurio y el Acrocanthosaurio parecían excéntricos de Norte América, a diferencia de los dinosaurios carnívoros de otros lugares, pero los nuevos descubrimientos están permitiendo a los científicos reconstruir poco a poco sus relaciones e historia común. Probablemente, aún hay muchos allosauroides esperando por ser descubiertos, y el descubrimiento de estos dinosaurios aún desconocidos permitirá a los paleontólogos profundizar en la historia de algunos de los mayores depredadores que jamás vivieron.


Ubicación taxonómica del Acrocanthosaurio según el estudio de Eddy y Clarke.


¡…Qué Dientes tan Variados Tienes!

Usualmente, se piensa que sólo los mamíferos están caracterizados por poseer una amplia variedad morfo-dental en sus mandíbulas, pero eso no es del todo cierto. Son varias las especies de dinosaurios que se han encontrado con formas diversas en sus dientes. Ahora, un reporte escrito por Miriam Reichel en el Canadian Journal of Earth Sciences (Diario Canadiense de Ciencias Terrestres) el año pasado, en el que revela que el poderoso Tiranosaurio rex y el Albertosaurio poseían dientes diferenciados. El reporte de Reichel consiste en un estudio que realizó para saber cómo cmían los tiranosáuridos. Éste confirmó que, aunque los dientes de Albertosaurio y el Tiranosaurio parecen ser del mismo tipo, estos dinosaurios tenían en realidad, tres clases diferentes de dientes. Los dientes en la parte delantera de la mandíbula superior son pequeños y están situados uno muy cerca del otro, los de la parte central de la mandíbula son excepcionalmente largos y curvados y los de la parte posterior de la mandíbula son más pequeños y ligeramente recurvados. Lo que Reichel quería saber era cómo estos dientes variados funcionaron, y así creó modelos computarizados en 3-D de los dientes del Albertosaurio y del Tiranosaurio para probar cómo funcionaban hasta llegar al punto del estrés y las tensiones creadas al morder.

Como es de esperarse de un gran depredador, los dientes de ambos tiranosáuridos se adaptan a diferentes funciones. El estudio de Reichel determinó que os dientes frontales, pequeños y robustos de los tiranosaurios fueron utilizados, probablemente, para arrancar grandes pedazos de carne, los dientes mucho más grandes en el centro de la mandíbula estaban perfectamente diseñados para sujetar una presa inquieta y desesperada por escapar de las fauces del animal, y los dientes en la parte posterior de la mandíbula están idealmente posicionados para transmitir la fuerza necesaria para triturar o quebrar huesos.

En el caso del Albertosaurio, era sencillo observar un set compatible de dientes desde el frente hacia atrás, a lo largo de las mandíbulas superiores e inferiores, cuyas funciones parecían ser concurrentes, pero en el Tiranosaurio, los patrones de los dientes superiores e inferiores difieren. Concretamente, los dientes en la parte delantera de la mandíbula inferior del Tiranosaurio no estaban en la posición indicada para arrancar trozos de carne, pero sí en el lugar adecuado para soportar las fuerzas asociadas a la captura de presas. Reichel sugiere que esto se debe a que el Tiranosaurio tenía una adaptación mandibular en la que los dientes de la parte delantera de la mandíbula inferior fueron los más cercanos a los dientes grandes de la media mandíbula superior, excelente para la captura de presas, lo que significa que pudieron cambiar su función para dotar al T-rex de la más sofisticada arma de sujeción de la naturaleza, compensando su alteración en la posición en la mandíbula.

Seguramente, los paleontólogos continuarán buscando maneras de recrear las mordidas de los tiranosaurios. Como es sabido, aún no tenemos conocimiento 100% cierto sobre las mordidas de estos dinosaurios, pero una cosa es segura: cuanto más descubrimos acerca de ellos, de sus mandíbulas y de sus estrategias alimentarias, más aterradores parecen haber sido en vida.

Mandíbula de T-rex mostrando el detalle dental.