1 de septiembre de 2014

Exhibición "Espinosaurio: Gigante Perdido del Cretáceo"

Saludos, apreciados lectores.

Hoy, Mundo Terópodo se complace en anunciar un evento muy especial. Se trata de una exhibición patrocinada por National Geographic llamada "Spinosaurus: Lost Giant of the Cretaceous" (Espinosaurio: Gigante Perdido del Cretáceo) que inicia el próximo 12 de septiembre en el Museo Nacional de National Geographic en Washington DC, Estados Unidos. El evento estará organizado por los paleontólogos Paul Sereno y Nizar Ibrahim, quienes recientemente anunciaron la recuperación de nuevos restos de Espinosaurio.

  
Lo que hace tan especial este evento, sin embargo es que el nuevo material será expuesto junto con una réplica del esqueleto completo de la criatura basada en los nuevos descubrimientos que según indica Sereno, presentan una nueva perspectiva sobre este enigmático dinosaurio. De hecho, una imagen de la nueva reconstrucción de Sereno e Ibrahim ya ha salido a la luz, validando sus palabras.

Reconstrucción esquelética del Espinosaurio de Paul Sereno y Nizar Ibrahim

Ésta nos muestra al Espinosaurio con una serie de características más bizarras de lo que imaginábamos hasta el día presente. Entre ellas, una vela dorsal más grande y ya no en forma de semicírculo, sino estructuralmente cuadriforme y de tope ondulado con una especie de surco en la parte central, siendo más parecida a la vista en su pariente, el Ichtyovenator. También presenta patas traseras considerablemente cortas para los estándares de un terópodo y a su vez, una cola notablemente larga, por mencionar algunos ejemplos perceptibles a simple vista. Esta nueva versión se asemeja a una representación artística hecha por Davide Bonadonna para una exhibición similar llamada "Dinosauri in Carne e Ossa" (Dinosaurios en Carne y Hueso), la cual fue efectuada en Italia en 2012. De hecho, dicha imagen también fue utilizada para promocionar el evento.

Ilustración de Davide Bonadonna

Sin embargo, cabe destacar que el nuevo material aún no ha sido publicado de forma oficial y que por ende, puede que gran parte de estas reconstrucciones sea altamente especulativa.

No obstante, es de tener en cuenta que una vez publicados y revisados por la comunidad científica, estos nuevos hallazgos probablemente aclaren muchos de los misterios que han intrigado a la humanidad sobre esta enigmática criatura y podrían revelarnos que el Espinosaurio era un animal aún más fascinante de lo que pensábamos.

Fuentes:
  1. http://events.nationalgeographic.com/events/exhibits/2014/09/12/spinosaurus-lost-giant-cretaceous/
  2. http://events.nationalgeographic.com/events/speakers/2014/10/16/spinosaurus/
  3. http://dml.cmnh.org/2014Mar/msg00047.html

2 de agosto de 2014

Dinoficha: Monolophosaurio

Saludos, apreciados lectores. Antes que nada, me disculpo por el tiempo que llevo sin actualizar el blog. Hoy, quisiera compensarlo con la dinoficha de un terópodo poco conocido, pero muy fascinante. Su descubrimiento fue una de las muchas sorpresas que nos ha dado China desde "El Renacimiento de los Dinosaurios" y aún hoy, 30 años después de haber sido descubierto, continúa intrigándonos. Hablo del Monolophosaurio jiangi.

Monolophosaurio
Ilustración de Unlobogris de Deviantart

Localización: Asia
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Tetanuro
Significado del nombre: “Lagarto de una sola cresta”
Tamaño: 4 a 6 metros de largo
Período: Jurásico
Dieta: Carnívoro

Características
El Monolophosaurio fue un dinosaurio carnívoro de tamaño mediano, alcanzando una longitud de 4 o 6 metros, una altura de 2 metros y un peso de 500 ó 700 kilogramos. Presentaba el diseño estandarizado de cualquier terópodo y su cuerpo era de contextura moderadamente robusta. Tenía brazos relativamente largos dotados de afiladas garras que posiblemente eran útiles en la manipulación de alimento. Sus largas patas traseras probablemente le permitían desplazarse con gran rapidez y su larga cola le proporcionaría equilibrio mientras lo hacía. Tenía un cuello moderadamente largo y flexible, similar al del Allosaurio. Su rasgo más distintivo sin embargo, era una cresta cuadriforme en su cráneo. Ésta se extendía desde la punta del hocico hasta la parte superior de las órbitas oculares. Si bien la cresta le daba al cráneo una forma distinta a la del cualquier otro terópodo, el Monolophosaurio también presentaba otras características peculiares. Su cavidad nasal era considerablemente grande con relación a la vista en otros dinosaurios y en sus mandíbulas contenía cerca de 64 dientes que presentaban características heterodontas (variaban de forma y tamaño), lo que es poco usual en los terópodos.

Descubrimiento e Historia
Los primeros fósiles de Monolophosaurio fueron desenterrados en 1984 en la Formación Wucaiwan, ubicada en Xinjiang, China y consistía en un esqueleto bastante completo. Inicialmente recibió el nombre ‘Jiangjunmiaosaurus’, aludiendo a una posada abandonada cerca de donde fue descubierto el fósil, conocida precisamente como 'Jiangjunmiao'. No fue hasta 1993, que los paleontólogos Xijin Zhao y Philip Currie revisaron los fósiles y le asignaron el nombre "Monolophosaurus jiangi", haciendo referencia a la cresta que presentaba la criatura en su cráneo, conservando su antiguo nombre en el binomial. Desde entonces, ha habido controversia en cuanto a su clasificación. Inicialmente, fue ubicado dentro de la familia de los megalosáuridos, pero en estudios posteriores es clasificado como un allosauroide. Tras revisiones más recientes, fue catalogado como un proceratosaurio. Los últimos estudios consideran que el Monolophosaurio fue un megalosauroide basal, pero hay quien indica que sus rasgos lo convierten en un animal más primitivo, siendo clasificado como un tetanuro basal. Aún en la actalidad, existe polémica y duda sobre la clasificación del Monolophosaurio.

Propósito de la Cresta
El Monolophosaurio debe su nombre a la cresta que se extiende a lo largo de su cráneo. Esta es cuadriforme y se extiende desde la nariz hasta la parte superior a donde se ubican las órbitas. A pesar de ser relativamente robusta, hoy se sabe que ésta era una estructura muy delicada, por lo que probablemente no era utilizada como arma o herramienta de defensa. Por tal razón, los paleontólogos sostienen que ésta era más bien empleada para comunicación corporal, siendo utilizada para exhibición al momento de atraer pareja o como señal a la hora de ahuyentar a rivales potenciales. De ser esto cierto, esta cresta probablemente presentaba colores muy llamativos que sirvieran para estos propósitos.

Hábitat
El Monolophosaurio vivió entre hace 170 y 163 millones de años aproximadamente, a mediados del período Jurásico, en lo que hoy conocemos como China. En aquel entonces, una selva tropical abundante en diversos tipos de coníferas, helechos y cicadáceas se extendía por casi todo el terreno que actualmente compone el país. Ocasionalmente, la actividad volcánica moldeaba este exuberante paisaje. Manadas de saurópodos, como el Datousaurio comenzaban a prosperar, obligando a los terópodos a hacerse más y más grandes. Entre ellos, estaba el Monolophosaurio, que posiblemente  daba persecución a los miembros jóvenes de estas manadas, así como a los estegosáuridos como el Huayangosaurio y quizá con más frecuencia, a pequeños ornithópodos como el Yandusaurio. Al mismo tiempo, compartía este hábitat con otros terópodos que probablemente le harían competencia por el alimento, como por ejemplo, el Gasosaurio y con pequeños tiranosauriodes primitivos, tales como el Guanlong, a los que quizá les haya dado caza. Es posible que el Monolophosaurio fuese uno de los principales depredadores de este ecosistema, pero pronto ese puesto sería ocupado por los metriacanthosáuridos.

Comportamiento
Dada la escasa cantidad de especímenes encontrados, es difícil determinar el comportamiento social del Monolophosaurio. Hay quien cree que éste era un animal territorial y agresivo que prefería un estilo de vida solitario. Otros piensan que éste se reunía en grupos de pocos individuos y que de esta forma, podría derribar presas de tamaño considerable. Así mismo, proveería seguridad para los individuos más jóvenes, lo que parecía necesario en su altamente competitivo entorno. No obstante, independientemente de su conducta social, los expertos infieren que es muy probable que con cierta frecuencia surgieran enfrentamientos entre miembros de la misma especie. Especialmente, entre los machos durante la época de reproducción. Algunos creen que éstos harían alguna especie de espectáculo para exhibir su cresta y de esta forma, ahuyentar a sus rivales antes de recurrir a la violencia. 

12 de junio de 2014

Deinocheirus: De Ornithomimosaurio a 'Anatomimosaurio'

Saludos a todos.

Bueno, pues creo que es hora de reposar un poco de las dinofichas y de publicar algo distinto para variar. Así que en esta ocasión, hablaremos sobre una serie de descubrimientos que ha sido objeto de gran atención durante algunos meses, pues están resolviendo un misterio oculto durante muchos años.

Mientras la noticia de un dinosaurio híbrido en la futura secuela de la saga de Jurassic Park, "Jurassic World" puso a los fans de la franquicia con los pelos de punta hace unas semanas, la noticia de un verdadero dinosaurio híbrido ha tenido a los científicos y a los dino-entusiastas con una sonrisa de oreja a oreja. Se trata del Deinocheirus mirificus, un dinosaurio durante mucho tiempo conocido sólo por un par de enormes brazos fosilizados de aproximadamente, dos metros y medio de largo descubiertos en 1965 por la paleontóloga polaca, Zofia Kielan-Jaworowska. Éstos nos dijeron que se trataba de un ornithomimosaurio muy grande, ya que los metacarpos (los huesos de los dedos más cercanos a la palma de la mano) presentaban una longitud similar (una característica distintiva de este grupo), mas no ofrecían más detalles sobre la fisionomía del animal. Sin embargo, luego de casi medio siglo de ser un completo enigma, la verdadera apariencia del Deinocheirus finalmente está saliendo a la luz.

Los brazos descubiertos en 1965

 La historia de cómo este extraño terópodo fue lentamente descifrado se remonta a los años 2006 y 2009, cuando una serie de expediciones coreano-mongolas descubrieron dos nuevos ejemplares. Sin embargo, tras ser extraídos, los fósiles tuvieron diferentes paraderos y parte del material se extravió.

En noviembre de 2013, durante la reunión anual de la Society of Vertebrate Paleontology (SVP) en Los Angeles, California se anunció la recuperación del nuevo material que pudo conservarse. Estos nuevos restos dejaron a la comunidad científica atónita, pues revelaron un detalle muy peculiar sobre la anatomía de este misterioso terópodo, dando a conocer que se trataba de un animal mucho más raro de lo que cualquiera hubiera imaginado. El Deinocheirus presentaba espinas neurales considerablemente largas en las últimas vértebras dorsales, formando una estructura parecida a la apreciable en el Concavenator de España. En otras palabras, el Deinocheirus poseía una joroba o quizá, una especie de vela en su lomo, un rasgo nunca antes visto en ningún coelurosaurio. Mas eso fue sólo el principio.

Entre el nuevo material anunciado en noviembre del pasado año, se encontraba una buena parte del esqueleto, pero aún faltaban las patas traseras y el cráneo del animal, la pieza más importante del rompecabezas. Dichos huesos habían sido robados durante el traslado de los ejemplares y nunca fueron encontrados, pero curiosamente casi al otro lado del mundo, François Escuillié, director del concesionario de fósiles en Gannat, Francia divisó un cráneo sospechoso junto con huesos que parecían pertenecer a las patas traseras de un terópodo de gran tamaño. En 2011, le pidió a Pascal Godefroit del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales en Bruselas que fuese a revisar los huesos. Insinuando que éstas eran las piezas restantes de los ejemplares extraídos durante las expediciones coreano-mongolas, ambos se reunieron con el equipo que organizó las expediciones y para sorpresa y deleite de todos, el cráneo encajaba perfectamente en el esqueleto encontrado en 2006.

El cráneo recientemente recuperado reveló que como en todo ornithomimosaurio, éste era alargado, estrecho en los costados y presenta un pico desdentado, pero algo en él difiere de forma notable. En el extremo del pico, éste se expande y se achata, asemejándose al pico de un pato.

El cráneo recuperado por Escuillié (el fósil en la esquina derecha)

Así, a finales del pasado mes de mayo, se informó la recuperación del material restante, el cual fue enviado de regreso a Mongolia y con esto, también se anunció el nuevo aspecto del Deinocheirus.

El Deinocheirus en su nuevo aspecto. Ilustración de Robin Liesens.

Éste es sin duda un dinosaurio como ninguno visto antes. Es un híbrido que combina características de los ornithomimosaurios, los therizinosaurios, los espinosaurios e inclusive, de los hadrosaurios, pese a que éstos últimos ni siquiera están emparentados con la línea terópoda. De esta forma, se hizo evidente para los paleontólogos que el Deinocheirus estaba haciendo algo diferente a sus relativos de menor tamaño, lo que dio lugar a nuevas discusiones sobre el estilo de vida del Deinocheirus (especialmente, sobre su alimentación). Incluso, se ha especulado sobre la posibilidad de que éste haya ocupado un nicho similar al de algunas aves semiacuáticas, adoptando una dieta omnívora basada en peces y plantas ribereñas. Pero dado que el nuevo material aún no ha sido estudiado con precisión, actualmente resulta complicado llegar a una conclusión. Es necesario analizar más minuciosamente los fósiles para tener una idea más clara de cómo vivía esta criatura. De modo que el misterio del Deinocheirus continúa, pero lentamente se va aclarando.

Ilustración de Andrey Atuchin donde se muestra al Deinocheirus adoptando un estilo de vida parecido al de algunas aves semiacuáticas de la actualidad.

No obstante, ahora sabemos una cosa con seguridad. El Deinocheirus ya no será visto como el ornithomimosaurio gigante con 'manos terribles' que alguna vez cautivó nuestras mentes. Era un animal mucho más extraño y fascinante de lo que habíamos pensado.

30 de mayo de 2014

Dinoficha: Coelophysis

Como sabrán, ya llevo mucho tiempo sin atender el blog. Mil disculpas. Pero bueno, es momento de actualizarlo. Hoy, agregamos la dinoficha de uno de los terópodos más antiguos, un pequeño dinosaurio primitivo que comenzaba a exhibir las características que convertirían a su linaje en uno de los grupos de animales más feroces y a su vez, asombrosos de todos los tiempos. Estimados lectores, con ustedes la dinoficha del Coelophysis bauri.

Coelophysis
Ilustración de Sergey Krasovskiy

Localización: Estados Unidos, Norteamérica
Clasificación: Saurischia, Terópodo, Coelofísidos
Significado del nombre: “Forma Hueca”
Tamaño: 1.5 a 3 metros de largo
Período: Triásico
Dieta: Carnívoro

Características
El Coelophysis se conoce por una gran cantidad de fósiles. Este pequeño dinosaurio carnívoro tenía una cabeza alargada y puntiaguda en la que resaltaban mandíbulas en las que se alineaban docenas de pequeños y afilados dientes. Presentaba también cavidades orbitales relativamente grandes, lo que sugiere un agudo sentido de la vista. Su cuello era largo y tenía forma de “S” , lo que lo hacía más flexible. Las patas posteriores del Coelophysis también eran largas y fuertes. Además, como lo indica su nombre, sus huesos eran huecos, lo que reducía su peso y le proporcionaba una constitución óptima para movimientos rápidos. Sus miembros delanteros eran más cortos que los traseros, pero eran lo suficientemente largos para proveerle la capacidad de sujetar a su presa. Los dedos de las patas delanteras estaban adaptados para manipular su alimento. Se han encontrado ciertas diferencias entre varios especímenes encontrados. Algunos fósiles parecen tener una estructura más robusta y otros parecen ser más gráciles. Los paleontólogos opinan que puede tratarse de una diferencia entre macho y hembra. A pesar de ser un dinosaurio primitivo, su estructura empezaba a asimilarse a la de los terópodos avanzados.

Descubrimiento e Historia
El Coelophysis fue descubierto al sudoeste de los Estados Unidos en el año 1881 por David Baldwin, quien había trabajado alguna vez para Othniel Charles Marsh y más tarde para Edward Drinker Cope, los dos paleontólogos que dieron origen a la “Gerra de los Huesos”. Ocho años más tarde, en 1889, fue nombrado por Edward D. Cope. Los primeros fósiles de este dinosaurio no permitieron dar una imagen muy detallada del animal. Sin embargo, hoy en día hay más fósiles de este terópodo que de cualquier otro dinosaurio conocido. La mayoría de estos fósiles son provenientes de una cantera de Ghost Ranch (Rancho Fantasma), Nuevo México, donde en 1947 se encontraron camas de huesos repletas de fósiles de este dinosaurio. Algo sumamente sorprendente es que gran parte de estos fósiles son esqueletos completos, lo que proporciona una visión más clara del aspecto de este pequeño dinosaurio carnívoro. La gran concentración de fósiles en este lugar sugiere que la causa de su muerte se pudo haber debido a fenómenos naturales como una inundación repentina. Los numerosos fósiles de Coelophysis hallados en Ghost Ranch han proveído a la paleontología el diagnóstico de toda la especie, sustituyendo al primer fósil descubierto por Baldwin en 1881. Desde el hallazgo en Nuevo México, se han encontrado fósiles de Coelophysis en otros estados como Arizona y Utah. De hecho, se cree que un yacimiento de huellas encontradas en Connecticut pudo haber pertenecido también al Coelophysis, pero aún no hay suficientes pruebas para probar esta hipótesis. Un dato sorprendente que se atribuye al Coelophysis además del firme record como el dinosaurio del cual se han hallado más fósiles, es el hecho de que también fue el primer dinosaurio en viajar al espacio exterior. En 1998 un cráneo de Coelophysis fue llevado a bordo del transbordador “Endeavour” a la estación espacial de Mir, luego de haber viajado 6,000,000 kilómetros en torno a la Tierra, convirtiéndolo en el primer dinosaurio en asomar la cabeza fuera del planeta. 

¿Canibal?
Entre los especímenes descubiertos en Ghost Ranch, algunos fueron objeto de gran atención para los paleontólogos, pues fueron encontrado con lo que parecían ser ejemplares jóvenes de la misma especie en la zona donde se ubicaría el estómago. Al principio, se pensó que las crías habían roto el cascarón del huevo antes del nacimiento, como suele suceder con algunas especies de tiburones, pero en algunos casos, los esqueletos eran muy grandes para tratarse de un recién nacido. De modo que la mejor explicación a la que llegaron los paleontólogos es que el espécimen adulto había devorado al joven, sugiriendo comportamiento caníbal. Sin embargo, actualmente hay controversia sobre si el animal visto dentro de este espécimen es realmente una cría o si se trata de otra especie. Actualmente, se piensa que estos supuestos individuos jóvenes en realidad se tratan de una especie de crurotarsio, mas aún son necesarias más pruebas para determinar esto a ciencia cierta.  

   
Hábitat
El Coelophysis vivió desde hace 225 a 215 millones de años atrás, a finales del período Triásico. El hábitat de este terópodo primitivo estaba principalmente constituido por bosques secos que crecían en áreas montañosas. En dichas áreas nacían grandes ríos de agua dulce que bañaban y alimentaban los bosques. Durante la estación húmeda, éstos producían torrentes que arrasaban con todo a su paso incluyendo dinosaurios como el Coelophysis. A pesar de los diversos monzones que se formaban ocasionalmente, la sequía predominaba en la mayor parte de la zona y la estación seca era constante y tendía a ser muy duradera. Ésta constituía el mayor peligro en las regiones de lo que hoy conocemos como Norteamérica. En este mundo seco y abundante en coníferas, el Coelophysis luchaba por sobrevivir habitando en grandes grupos junto a  criaturas como las Plaquerias, el Demastosuchus, el Rutriodón y el Postosuchus, los cuales no eran dinosaurios.  

Comportamiento
El Coelophysis ciertamente estaba diseñado para la velocidad. Esto era de gran ayuda al momento de perseguir y atrapar a sus presas que en su mayoría debieron consistir en animales pequeños y escurridizos, como pequeños mamíferos, reptiles, insectos, peces y otros dinosaurios pequeños, y para escapar de de los grandes depredadores que vagaban por ese tiempo como los fitosaurios y los rauisúquidos. El hallazgo de Ghost Ranch, Nuevo México consiste quizá en unos mil individuos jóvenes y adultos posiblemente pertenecientes a grupos estructurados. Esto permite teorizar que el Coelophysis era una criatura sociable que podría vivir desde pequeños grupos de menos de diez ejemplares hasta en grandes manadas de docenas de individuos en los que todos podrían haber cooperado para proteger a sus crías y facilitar la obtención de alimento. Sin embargo, debido a la hostilidad del ecosistema del que formaban parte, es posible que los miembros del grupo lucharan entre sí por el alimento y el derecho a reproducirse. Por otra parte, también es posible que en tiempos de desesperación, la especie practicara el canibalismo, pero son necesarios estudios más minuciosos que arrojen nueva luz sobre esta posibilidad.